El próximo 17 de abril, 80 voces jóvenes de diferentes contextos sociales, culturales y económicos expondrán soluciones concretas a problemas reales, bajo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
No van a escuchar conferencias, a repetir discursos ni a que les digan qué hacer. Estarán proponiendo soluciones. El próximo 17 de abril, 80 niños y jóvenes de Colombia y Ecuador participarán en el Youth Forum 2026, un encuentro que trasciende el formato académico tradicional para convertirse en un laboratorio de pensamiento crítico y acción colectiva. Allí, estudiantes de contextos sociales, culturales y económicos diversos —urbanos y rurales, públicos y privados— presentarán propuestas concretas construidas durante meses de trabajo alrededor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con esto van a demostrar, además, que los grandes retos globales se pueden enfrentar desde el aula de un colegio y, sobre todo, desde sus propios territorios.
Vale recordar, que los ODS son 17 compromisos adoptados por 193 países el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y forman parte de la Agenda 2030, un plan de acción universal a cumplirse entre 2016 y el 2030. Buscan responder a desafíos urgentes como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático o la educación. En esencia, son una hoja de ruta para construir un mundo más justo y sostenible. De estos, en el Youth Forum 2026, los estudiantes eligieron trabajar sobre ocho de estos objetivos:
Salud y bienestar (ODS 3), Educación de calidad (ODS 4), Igualdad de género (ODS 5), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), Reducción de las desigualdades (ODS 10), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11), Acción por el clima (ODS 13) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16).
“Priorizamos los ODS que estaban relacionados con la sociedad, porque es lo que más nos interesa: impactar a la sociedad”, explica Sebastián Yaya, director Académico del encuentro.
Esta elección no fue casual. Cada grupo seleccionó el ODS que más dialoga con su realidad. “La intención es conectar los retos globales con problemáticas locales. Es decir, que un estudiante de Cajamarca, Bogotá o Quito no hable en abstracto, sino desde lo que vive y conoce”, dice Lina Idárraga, directora del evento. Y es que ese cruce de miradas es clave, pues no es lo mismo pensar la desigualdad desde una ciudad que desde una zona rural. Esa diferencia enriquece las propuestas y les da mayor viabilidad.
Por ello, se trata de estudiantes de diferentes instituciones educativas: la Unidad pedagógica, de Bogotá; La Leona, escuela pública rural de Cajamarca; Santa María del Río Chía, institución pública; Colegio Alborada, de Chía; Taller Montessori, de Villa de Leyva; Cosmo Schools, de Medellín; Reinvented, de Quito, Ecuador, y la Fundación Consciencia Educa, homeschool de Barranquilla.
Otro aspecto que distingue a este foro, convocado por el colegio Alborada, no es solo el evento final del 17 de abril —que de por sí ya es novedoso—, sino el proceso que se ha seguido. Durante dos meses, los participantes investigaron, debatieron y construyeron propuestas de manera autónoma, organizados en ocho mesas de trabajo, según cada ODS, conformadas por ochos representantes (uno por colegio), que han trabajado bajo metodologías y liderazgo de profesores del Colegio Alborada, con el acompañamiento de la Universidad El Bosque, que, además, será la sede del encuentro.
Gracias a esta labor previa, se busca que el resultado no sea un listado de ideas, sino planes concretos. “Es un escenario vivo de pensamiento crítico y acción colectiva, donde las nuevas generaciones se atreven a proponer acciones concretas que ellos puedan ejecutar y alcanzar”, agrega Idárraga. Explica que semanalmente los participantes deben ir cumpliendo metas de acuerdo con las indicaciones de sus guías y según la problemática concreta que hayan detectado en su comunidad, enmarcada dentro de algunos ODS elegidos.
Por ejemplo, del ODS 4, relacionado con educación de calidad, los participantes concluyeron que la problemática a la que debían proponer una solución se refiere a comunidades de familias con recursos económicos limitados que enfrentan dificultades para garantizar la permanencia escolar de niños y jóvenes.
Un día antes del evento oficial, el 16 de abril, los jóvenes participarán en una jornada intensiva de preparación. Al día siguiente presentarán públicamente sus propuestas, las debatirán y asumirán compromisos de acción. Para los organizadores y escolares involucrados la meta es clara: pasar del análisis al cambio, porque los niños y jóvenes ya no son observadores del mundo, sino protagonistas de las transformaciones que empiezan en el ámbito local para llegar al global.
Un aliado incondicional
En este proceso también hay un actor que en los últimos años está apoyando temas educativos: Crepes & Waffles. La reconocida cadena de restaurantes colombiana decidió apostar por la educación como motor de transformación social y creó la Institución Educativa La Leona, un modelo de innovación en educación rural pública en Colombia, reubicado, diseñado y construido por la cadena, a través de la figura de Obras por Impuestos. Integra la cultura local, la arquitectura adaptada al paisaje y al Proyecto Arqueológico La Leona.
Su apoyo ha sido determinante. La empresa financia el traslado y los viáticos de ocho estudiantes de su institución, garantizando que puedan participar en igualdad de condiciones. Además, cubrirá los almuerzos de los participantes durante la jornada presencial.
Más allá del aporte logístico, el gesto refleja una conexión entre empresa privada y formación ciudadana. Una marca emblemática que, además de su historia en la gastronomía, decide involucrarse en la construcción de nuevas generaciones, de la mano de instituciones innovadoras, como el colegio Alborada, que cada año apunta a convocar encuentros de esta naturaleza, bajo su filosofía de educación alternativa.