Henry Gallardo, director general de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
El Dr. comentó sus sensaciones tras asumir la presidencia de la International Hospital Federation (IHF). Además, dijo a los jóvenes que han elegido una labor profundamente humana, con un impacto real en la vida de las personas y en el bienestar de las comunidades y las sociedades.
La Nota Económica. Usted asumió la presidencia de la International Hospital Federation (IHF) y es la primera vez que un colombiano tiene esta posición. ¿Cómo piensa traducirlo en beneficios concretos para los hospitales en el país?
Henry Gallardo. Asumir la presidencia de la IHF es, ante todo, una responsabilidad colectiva más que un logro personal. Es la oportunidad de llevar la voz de Colombia y de América Latina a una plataforma global donde se discuten asuntos relevantes sobre el futuro de los hospitales. Ser el primer colombiano en asumir este rol implica entender que el verdadero impacto no está en el cargo, sino en la capacidad de movilizar una red global en favor de quienes sostienen los hospitales día a día.
El compromiso es que esta oportunidad se traduzca en beneficios reales para los hospitales colombianos a través de una mayor integración al ecosistema internacional de la IHF: acceso a conocimiento aplicado, participación en redes de liderazgo y visibilidad de las soluciones que ya se están construyendo en nuestro país.
Hay algo aún más importante: poner en la agenda global la realidad de nuestros equipos de salud. Desde la IHF quiero amplificar esa voz, para que las políticas, los estándares y las estrategias globales reconozcan que cuidar sistemas de salud comienza por cuidar a las personas que los hacen posibles.
LNE. Desde su gestión en la Fundación Santa Fe de Bogotá ha impulsado modelos de gestión hospitalaria, expansión de infraestructura, humanización del cuidado, etc. ¿Qué lecciones de ese proceso considera más relevantes para otros hospitales de Colombia y Latinoamérica?
HG. La principal lección es que liderar un hospital no es solo administrar recursos, sino cuidar personas. La humanización del cuidado es un proyecto esencial, es una forma de liderazgo que hace más precisa y coherente la toma de decisiones. En la FSFB hemos aprendido que el impacto sostenible surge cuando se alinean tres elementos: una visión clara de propósito, una cultura organizacional basada en la calidad y la seguridad, y un compromiso genuino con el bienestar de pacientes, familias y nuestros equipos de salud.
LNE. ¿Qué retos globales del sector salud le parecen más urgentes hoy, y cómo piensa que la IHF puede contribuir a enfrentarlos desde su presidencia?
HG. Hoy enfrentamos retos profundamente interconectados: el agotamiento del talento humano, la presión financiera sobre los hospitales, el impacto del cambio climático en la salud, y la creciente complejidad de las necesidades de los pacientes y sus familias.
La IHF tiene un rol clave como plataforma global de liderazgo y acción, y eso se refleja en los cuatro pilares de nuestra estrategia 2026 – 2029: 1. desarrollo de liderazgo, 2. intercambio de conocimiento, 3. una voz global más fuerte y 4. la provisión de atención baja en carbono y resiliente. Desde la IHF estamos comprometidos para traducir estos retos en acciones prácticas, compartiendo experiencias, compañando a los hospitales en sus transiciones y demostrando que, incluso en contextos difíciles, es posible avanzar cuando trabajamos juntos.

LNE. La Fundación Santa Fe de Bogotá ha sido reconocida por su arquitectura hospitalaria. ¿Cómo cree que el diseño influye en la eficiencia y bienestar del personal y los pacientes?
HG. La arquitectura hospitalaria es una herramienta de cuidado. Los espacios influyen directamente en la experiencia del paciente, en el desempeño de los equipos y en la eficiencia de los procesos. Un diseño bien pensado reduce el estrés y la fricción, mejora los flujos de trabajo, cuida al personal y aporta a la sostenibilidad ambiental. Entendemos que la arquitectura no es un lujo, sino una extensión del modelo de atención centrado en la persona y del compromiso con una atención más humana, eficiente y sostenible.
LNE. ¿Qué mensaje enviaría a jóvenes profesionales de la salud en Latinoamérica sobre la importancia de la formación continua, la innovación y el compromiso ético en su labor hospitalaria?
HG. A los jóvenes profesionales de la salud en Latinoamérica les diría, ante todo, que han elegido una labor profundamente humana, con un impacto real en la vida de las personas y en el bienestar de las comunidades y las sociedades. Acompañar, aliviar y cuidar en los momentos más vulnerables es un privilegio que exige vocación, ética, responsabilidad y sensibilidad humana.
El contexto en el que ejercerán será cada vez más complejo, por lo que la formación continua deja de ser una opción y se convierte en un deber profesional. Actualizarse en lo clínico y técnico es importante y desarrollar capacidades en trabajo interdisciplinario, comunicación, gestión y liderazgo, es fundamental e indispensable.
Finalmente, les diría que, así como cuidan a otros, aprendan también a cuidarse a sí mismos y a sus colegas. Un sistema de salud sostenible necesita profesionales bien formados, innovadores y éticos, pero también personas que reconozcan el valor de su propia labor y la de quienes trabajan a su lado.