Líderes del sector continúan innovando con desarrollos para erradicar de la cadena de suministro el uso de embalajes con materiales no degradables como el icopor.
Un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente alerta sobre la contaminación por plásticos innecesarios o evitables, en un documento previo a la XXVI versión de la COP26, confirma que en 2015 los plásticos producían 1,7 gigatoneladas de CO2 equivalente y para 2050, la cifra podría llegar a las 6,5 gigatoneladas, un 15% del presupuesto global de CO2. La alerta ecológica es para plásticos de un solo uso y convencionales, entre ellos el icopor (poliestireno expandido), un material derivado del petróleo, que no es biodegradable.
Todo esto ha motivado a que, en Colombia, compañías líderes del sector de la logística, encargadas de la cadena de suministro y uno de los sectores más sensibles en temas de sostenibilidad y cuidado del medio ambiente, hayan implementado soluciones integrales de alto impacto en su modelo de negocio.
“Aunque tradicionalmente las neveras de icopor son muy utilizadas para transportar productos que requieren cadena de frío, pues ofrecen buenos niveles de aislamiento térmico, para nosotros esta situación siempre representó un desafío y el objetivo es lograr su reemplazo paulatino pero definitivo”, afirma Alejandro Toro, director comercial de Solistica para Colombia y Centroamérica, compañía del sector de la logística integral 3PL, que desarrolló y puso al servicio de los sectores farmacéutico y veterinario, embalajes ecológicos de 30 litros para transportar vacunas, penicilinas e insulinas, retrovirales y oncológicos, entre otros.
Es un desarrollo tecnológico nacional, que nació en 2021 y desde entonces ha evolucionado en su ingeniería de materiales y compuestos apegado a las regulaciones del Ministerio de Salud y las buenas prácticas de manufactura, distribución y almacenamiento, estandarizadas por la Organización Mundial de la Salud y destaca por sus beneficios ambientales, su facilidad de mantenimiento y limpieza con productos biodegradables y la disminución de los tiempos de alistamiento, de hasta un 20%, comparado con las neveras de un solo uso.
Su estructura externa es de polipropileno de alta densidad, producto totalmente reciclable, capaz de soportar por más de cinco años las exigencias de la reutilización en la logística de distribución. Ofrece un aislamiento interior de espuma rígida de poliuretano, que garantiza estabilidad de la temperatura interna entre 30 y 50 horas. Adentro, una rejilla de acero inoxidable soporta el peso de los materiales y varias láminas de polietileno de alto impacto generan una barrera contra la transferencia de calor entre el embalaje y los productos, que en todo momento mantienen su integridad en un ambiente estable.
Además, en cada embalaje se introduce un medidor con tecnología GPS – GSM para monitorear la ubicación de la mercancía, informar sobre la temperatura y confirmar a través del estudio de validación (CRF21 Parte11), la integridad de los datos almacenados. Todo lo anterior a través de un sistema de desarrollo propio: Validate.
Evolución de la logística tradicional
En Colombia, empresas como la Fundación Verde Natura, una de las pocas que se dedican al reciclaje de icopor, apenas logró procesar en 2020 unas 200 toneladas de material, una cifra insignificante comparada con los movimientos diarios de este tipo de materiales.
De ahí que el desarrollo de los contenedores ecológicos se presente como la llave que empieza a abrir la puerta de un escenario que mueve hasta 30.000 envíos mensuales, que ahora se hacen en recipientes ecológicos, a los que se les puede hacer mantenimiento y limpieza y además, retornar con ellos después de su entrega, ventajas que las neveras de icopor no pueden ofrecer.
“El impacto positivo de este tipo de soluciones logísticas, verdaderamente integrales, va directo al medio ambiente, mientras que, de cara a nuestros clientes, no solo se refleja en eficiencia y costos, sino que les agrega resultados positivos en temas de sostenibilidad en la cadena de suministro. Los porcentajes de ahorro pueden llegar hasta el 30% y en Solistica nos encargamos de que los productos sean almacenados, distribuidos y entregados en cadena de frío, un negocio de alto valor por lo que implica en términos de cumplimiento regulatorio y de inversión en tecnología, que muy pocas empresas de logística pueden garantizar”, asegura Juan Carlos Castro, director general de Solistica para Colombia y Centro América.
La ingeniería de materiales con los que han sido fabricados este tipo de embalajes ecológicos, les otorga una vida útil de mínimo cinco años que, en cifras de transporte, se reflejan en unos 140.000 kilos anuales, que antes eran entregados en neveras de un solo uso. Tan solo esa eficiencia le permite a la compañía reducir su huella de carbono en un 40% durante la operación de almacenamiento, distribución, entrega, e incluso, en procesos de logística de reversa y reacondicionamiento.
“Son más de 65 toneladas de CO2 que se dejan de emitir durante todo el proceso logístico y cuando los embalajes ecológicos cumplan su vida útil, los componentes refrigerantes se convertirán en abonos orgánicos y el polipropileno se empleará en la fabricación de palets o pisos reciclados”, culmina diciendo el director Comercial de Solistica.