Desde Asomicrofinanzas (AMF), manifestamos nuestra preocupación frente al incremento del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional y los efectos estructurales que esta medida puede generar sobre el tejido empresarial colombiano, en particular sobre los micronegocios, las micro, pequeñas y medianas empresas.
Las entidades que hacen parte de Asomicrofinanzas cuentan con presencia y atención en más de 1.104 municipios del país, lo que nos otorga una visión directa y territorial de la realidad económica de los negocios formales e informales, especialmente en zonas rurales donde la generación de empleo depende en gran medida de unidades productivas de pequeña escala.
Reconocemos que el objetivo del incremento del salario mínimo es mejorar el ingreso de los trabajadores y fortalecer su poder adquisitivo. Sin embargo, advertimos que esta medida tendrá una afectación significativa tanto en los negocios formales como en los informales, al elevar de manera considerable los costos laborales y operativos que deben asumir los micronegocios y las MIPYMES.
Cabe recordar que las MIPYMES representan más del 99 % del total de las empresas en Colombia, generan cerca del 79 % del empleo y aportan aproximadamente el 40 % del PIB. Para este segmento, el incremento salarial no solo impacta el salario base, sino que incrementa de forma acumulada las cargas prestacionales, los aportes a la seguridad social y otros costos asociados, comprometiendo su viabilidad financiera.
Como consecuencia, muchos negocios podrían verse obligados a cerrar, reducir su operación o prescindir de empleos, afectando la estabilidad laboral y el ingreso de miles de hogares. Adicionalmente, este sobrecosto genera un desincentivo claro para la formalización, llevando a que micronegocios que estaban en procesos de transición hacia la formalidad opten por permanecer en la informalidad o retroceder en los avances logrados.
Desde Asomicrofinanzas, junto con nuestras entidades asociadas, venimos trabajando de manera directa y sostenida en estrategias orientadas a promover la formalización empresarial, mediante el acceso a financiamiento productivo, educación financiera, acompañamiento técnico y el desarrollo de propuestas de normatividad que faciliten una transición gradual y sostenible de las microempresas hacia la formalidad.
Estos esfuerzos han venido mostrando resultados positivos. En lo corrido de 2025, el sector de las microfinanzas cerró con un crecimiento real, consolidándose como uno de los niveles más altos registrados en los últimos años. Este desempeño refleja la confianza de los micronegocios, la efectividad de las estrategias implementadas y el potencial del sector para seguir impulsando la inclusión financiera, la generación de empleo y la formalización empresarial.
No obstante, advertimos que el sobrecosto derivado del incremento del salario mínimo frena de manera significativa el trabajo que se viene realizando hacia la formalización, al elevar las barreras de entrada y reducir los incentivos para que los micronegocios avancen hacia esquemas formales de operación y contratación laboral.
Por lo anterior, desde AMF hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que, en la toma de decisiones que afectan a los sectores productivos de la base de la pirámide en Colombia, se consideren de manera responsable los posibles impactos negativos para el país y, en especial, para la población más vulnerable.
Asomicrofinanzas reafirma su compromiso con la inclusión financiera, la formalización empresarial y el desarrollo económico del país.