Por: Juan José Escobar
La tragedia de la guerra en Ucrania ya resuena en todo el planeta. A la par de la barbarie del conflicto que solo ha traído destrucción, separación de familias y miles de muertos, los remezones económicos terminarán tocando el bolsillo de todos en todas las latitudes.
A manera de ejemplo, Rusia representa más del 40 % de la producción global de paladio, un metal común en las aleaciones usadas en tratamientos odontológicos. Por cuenta del capricho de un dictador con ínfulas de zar, en menos de una semana el precio internacional de este elemento se incrementó 17%.
Solo por esto, es altamente probable que en los próximos meses algunos tratamientos odontológicos se encarezcan. Además, si la confrontación en Europa del Este se extiende, lo más probable es que la tendencia será a que el precio del paladio siga en ascenso.
Pero, por si fuera poco, el paladio también se usa en celulares, electrodomésticos, motores, herramientas quirúrgicas, y tiene aplicación hasta en la generación de energías renovables.
Si a alguien todavía le parece que la guerra desatada por Rusia es algo lejano y ajeno a su vida, debe pensarlo dos veces. Lo dicho más arriba es solo una demostración de cómo Putin no solo está robándole la sonrisa a los ucranianos (sin mencionar las tierras, libertad, tranquilidad, familia, y un largo etcétera), en medio de su locura el megalómano también está acabando con la calidad de vida de millones de personas hasta en el último rincón del planeta.