Hace casi un año, en julio de 2025, Gómez Pinzón, una de las firmas más tradicional es del país, se integró plenamente con la española Pérez-Llorca. De esa unión nació una organización que hoy suma más de 1.300 personas y presencia en 13 ciudades: Abu Dhabi, Barcelona, Bogotá, Bruselas, Lisboa, Londres, Madrid, Ciudad de México, Lima, Medellín, Monterrey, New York y Singapore. Meses después, con Colombia en transición política y la inteligencia artificial redibujando el negocio legal, conversamos con Mauricio Piñeros, country chair en Colombia, sobre el balance de la fusión y hacia dónde va la abogacía.
La Nota Económica. Han pasado ya varios meses desde que se cerró la integración con Pérez-Llorca. ¿Cómo describiría esos primeros pasos, más allá del anuncio que se hizo en su momento?
Mauricio Piñeros. La primera etapa fue de conocimiento mutuo: contarles cómo hacíamos las cosas en Gómez-Pinzón y entender cómo las hacía Pérez-Llorca. Desde las conversaciones iniciales quedó claro que la idea no era una imposición de políticas por parte de Pérez-Llorca, sino la adopción de las mejores prácticas de una y otra firma. Hoy, un año después, Pérez-Llorca ha adoptado prácticas que traía Gómez-Pinzón, y aquí en Colombia acogimos otras que ya traía la firma en España.
El proceso de gestión del cambio al interior de la firma, y trabajar la integración desde el compartir de culturas organizacionales, es muy importante. La gente juega un papel fundamental en estos procesos, y en los primeros pasos hay que cuidar mucho a los equipos.
LNE. ¿Qué fue lo que realmente inclinó la balanza para integrarse con una firma española y no seguir de forma independiente o buscar otro tipo de alianza?
M.P. Veníamos de Affinitas, una alianza regional con firmas de Perú, Chile y México, pero eso se quedó corto, era simplemente una alianza, no una integración, por lo que decidimos retirarnos. Con Pérez-Llorca encontramos mucha afinidad en lo que se piensa y en lo que se quiere, nuestro objetivo es ser la mejor firma colombiana con una plataforma iberoamericana.
LNE. Ustedes hablaron de que esta unión “marcará un antes y un después” en la práctica legal de la región. Un año después, ¿en qué se nota eso concretamente, en el día a día de la firma?
M.P. Se nota, por ejemplo, en la movilidad entre países como uno de los grandes cambios que trajo la integración, y beneficia directamente a los equipos, que hoy tienen la posibilidad de crecer en otras oficinas y traer ese conocimiento de vuelta a Colombia. Hoy somos una plataforma de cuatro pistas que busca atender a la gran empresa, a los fondos, a las firmas de abogados internacionales y a los clientes de la firma en todas las jurisdicciones, y que propicia la colaboración entre las distintas jurisdicciones, algo que antes no teníamos. Además, ya hay abogados colombianos en arbitrajes en Latinoamérica junto al equipo de España. Apenas llevamos un año, y esto se va a expandir mucho más.
LNE. ¿Qué gana hoy un cliente colombiano que antes no tenía, al trabajar con una firma que ya está en España, Portugal, México o Perú?
M.P. El mayor beneficio es que un cliente colombiano solo tiene que hacer una parada; no tiene que contratar firmas en cada país. Con la oficina de Colombia ya cuenta con el respaldo de España, Portugal, México y Perú es, literalmente, un one stop shop. Y aun en negocios locales, ese intercambio de experiencias entre jurisdicciones le da mucha más solidez a la asesoría que prestamos aquí.
LNE. Más allá del tamaño y la facturación, ¿qué cambió al interior de la firma? Pienso en la cultura de trabajo, en cómo se integraron los equipos, en si hubo fricciones que tocó resolver.
M.P. Lo más profundo es que la toma de decisiones ya no es exclusivamente local, tenemos que tener políticas coordinadas con toda la firma, con todos los países. Aun así, Pérez-Llorca ha sido muy respetuoso de cómo se hacen las cosas en Colombia. Lo que todavía avanza es la integración administrativa, financiera y tecnológica; cada vez estamos más cerca.
LNE. Colombia está en un momento de transición política importante. ¿Cómo está leyendo Pérez-Llorca ese escenario a la hora de asesorar a sus clientes, sobre todo a los internacionales?
M.P. Con mucho optimismo. Venimos de un gobierno que no era pro-empresa privada y que pretendió estatizar muchos sectores; con el cambio, el péndulo se devolvió, aunque va a haber muchas dificultades por los problemas que enfrenta el país. Nunca la inversión extranjera había estado tan baja en el país como con el gobierno saliente, la economía dependía del gasto del Estado y de un déficit fiscal altísimo, no de la inversión. Eso es lo que tiene que cambiar, y estamos seguros que va a cambiar.
«El mayor beneficio es que un cliente colombiano solo tiene que hacer una parada; no tiene que contratar firmas en cada país. Con la oficina de Colombia ya cuenta con el respaldo de España, Portugal, México y Perú. Literalmente, un one stop shop».
LNE. ¿Qué tanto ha cambiado la naturaleza de las consultas que reciben? Es decir, ¿los clientes
ahora preguntan más por riesgo regulatorio o por seguridad jurídica que hace un par de años?
M.P. Llevamos cuatro años atendiendo riesgo regulatorio, así que no partimos de cero. Lo que esperamos no es la ausencia de decretos de emergencia, sino que tengan sentido. No deberían darse decretos o declaratorias de emergencia económica sin fundamentos o coyunturas que de verdad lo ameriten. El reto de fondo es otro, pasar de defender a nuestros clientes, acompañarlos en cómo desarrollar
sus negocios y poner en marcha nuevas inversiones.
LNE. El nuevo Gobierno arrancó su gestión con cerca de 90 decretos en la hoja de ruta y, a los pocos días, debió declarar además la emergencia económica por el terremoto que golpeó al país. Para una empresa que necesita reglas claras a la hora de invertir, ¿qué tan compleja resulta esa avalancha normativa?
M.P. Es un ajuste inevitable. Hay que reactivar la inversión en hidrocarburos y minería, y corregir el rumbo en salud, fiscal y tributario, porque muchas políticas anteriores deterioraron varios sectores. El riesgo no es que el ajuste ocurra, más bien que se demore porque si esperamos pensando en qué va a pasar, la inversión nunca va a llegar. Confiamos en que sea corto y rápido, dado que la firma ya
viene preparada para acompañarlo.
LNE. Si tuviera que anticiparle a un inversionista extranjero qué esperar de Colombia en el próximo
par de años en materia legal, ¿qué le diría?
M.P. Los cambios buscan mejorar la cancha en la que juegan los inversionistas aquí. Hay que transmitirles un mensaje claro de cambio, que Colombia vuelve a ser un país atractivo para invertir. Es un periodo de adaptación que esperamos se traduzca, en los próximos tres años más o menos, en más negocios e inversión para el país. Hay todavía variables por resolver, pero el mensaje de fondo hacia los inversionistas sigue siendo de optimismo y de mayor tranquilidad jurídica.
«Nuestra responsabilidad es darle seguridad a los clientes en la toma de sus decisiones, y en este nuevo panorama vamos a estar con ellos para eso».

LNE. Los fondos de inversión son claves para atraer capital al país. Desde ya, ¿qué tanto interés percibe
por que lleguen nuevos fondos a Colombia, o por que los que ya están aquí traigan nuevas inversiones?
M.P. Vemos una mayor actividad en proyectos de inversión, aunque todavía de manera incipiente, pero sí un aumento general del interés. Seguimos siendo cautelosos mientras se consolida este nuevo ajuste, pero el apetito por Colombia, poco a poco, está volviendo.
LNE. ¿Cómo se está preparando el sector legal colombiano, en general, para acompañar a las
empresas en este nuevo ciclo de gobierno?
M.P. Estando muy cerca de las empresas, con información y recomendaciones concretas. Nosotros somos una firma que nos involucramos para comprometernos con nuestros clientes y nos jugamos con ellos. Nuestra responsabilidad es darle seguridad a los clientes en la toma de sus decisiones, y en este nuevo panorama vamos a estar con ellos para eso.
LNE. Para cerrar, Mauricio: ¿hacia dónde cree que va este nuevo mundo legal en Colombia? ¿Qué
va a definir, en su opinión, a las firmas que logren adaptarse mejor a lo que viene?
M.P. El modelo de negocios tradicional de las firmas de abogados está cambiando muy rápidamente, empujado por la inteligencia artificial (apenas la punta del iceberg de ese cambio); Colombia lo sentirá un poco después que mercados como Nueva York. Hay una gran incertidumbre sobre qué va a pasar con la industria legal en los próximos cinco años, pero ya cambió la forma en que los clientes se relacionan con sus firmas, qué piden y qué están dispuestos a pagar. Ya estamos usando intensamente la IA, igual que nuestros clientes, y ese es el reto al que nos enfrentamos hoy.
Al cierre, el balance de Piñeros es claro, la integración cumplió su primer año en medio de un país que cambia de rumbo, entre movimientos de talento entre oficinas y un ajuste regulatorio que se avecina. La apuesta de Pérez-Llorca es, ante todo, ser una firma colombiana que, apalancada en su plataforma iberoamericana, crece por y para sus clientes, y que está lista para recorrer el cambio que ellos vivan, de la mano del contexto que Colombia y la región traigan.