- Tan solo el 3 % del presupuesto educativo en Colombia se destina directamente a mejorar los aprendizajes en las aulas.
Ceinfes, organización colombiana comprometida con el crecimiento y la competitividad del sector educativo en Colombia y Latinoamérica, presenta una mirada clara y directa a lo que ha ocurrido en la educación del país, durante los años 2021-2024. El análisis, construido a partir de datos oficiales del DANE, el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Educación, entre otras fuentes, deja ver una realidad que invita a la reflexión: estamos invirtiendo más, pero los resultados no avanzan al mismo ritmo.
De acuerdo con el estudio, la inversión anual por estudiante en colegios públicos pasó de $3.306.551 en 2021 a $5.228.648 en 2024, lo que evidencia un crecimiento del 58.1% en la inversión pública para Educación Inicial, Básica y Media (EIBM).
“La inversión general en educación aumentó de 46,71 billones de pesos en 2021 a 61,69 billones de pesos en 2024. Para este último año, los recursos se concentran principalmente en dos rubros: gestión territorial, con 39,7 billones de pesos y funcionamiento administrativo, con 15,7 billones de pesos. Adicionalmente, 125 mil millones de pesos del presupuesto de Educación Inicial, Básica y Media quedan bajo la decisión de los rectores, quienes definen su destinación en herramientas, capacitaciones o estrategias orientadas al fortalecimiento de los aprendizajes en el aula” afirma Óscar Lesmes, Director del Grupo de Investigación Ceinfes.
En cuanto a la educación superior, la ejecución presupuestal fue de 3 billones 457 mil millones de pesos, mientras que la inversión en infraestructura alcanzó los 336 mil millones de pesos. Adicionalmente, 125 mil millones de pesos del presupuesto de Educación Inicial, Básica y Media son destinados a programas específicos de mejora en la cobertura, acceso, reducción de desigualdades, entre otros, por parte del Ministerio de Educación Nacional (MEN).
Sin embargo, aparece un dato que merece especial atención: “Tan solo el 3 % de la inversión total está dirigida a programas que impactan directamente el mejoramiento de los conocimientos de los estudiantes, ya que la mayor parte del presupuesto se destina a la operación y funcionamiento de las instituciones educativas”, señala Óscar Lesmes, Director del Grupo de Investigación Ceinfes.
El rol de los docentes y la deserción escolar
El informe destaca que uno de los factores fundamentales para el mejoramiento de la educación es el rol de las y los docentes. En el análisis de la inversión destinada a docentes del sector oficial, se observa un incremento significativo, pasando de $35.806.237 por docente y directivo en 2022, a $45.845.190 en 2023, teniendo en cuenta que no se especifica por escalafón.
Este dato cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta la disminución del número de docentes oficiales, que pasó de 322.249 en 2022, a 321.289 en 2023, concentrándose principalmente en educación básica (71 %).
Por su parte, la tasa de matrícula ha presentado un decremento marcado en los últimos cuatro años. Del 89,4 % registrado en 2021, Colombia pasó al 85,6 % en 2024 sobre la capacidad instalada de las instituciones educativas del país, lo que reflejaría el impacto local de un fenómeno global: la disminución en las tasas de natalidad y la pérdida en cobertura escolar por diversos factores. A esto se suma la tasa de deserción escolar, que se ubica en 4,3 % a nivel nacional en promedio (2021-2024). El departamento del Atlántico registra la menor tasa (2,2 %), mientras que Putumayo presenta la más alta (7,3 %).
Inversión creciente, resultados estancados
A pesar del aumento sostenido de la inversión en educación, el informe de Ceinfes concluye que la calidad educativa no muestra avances significativos. Los resultados de la Prueba Saber 11 de 2024 evidencian que, en las cinco áreas evaluadas —Matemáticas, Lectura Crítica, Inglés, Sociales y Competencias Ciudadanas y Ciencias Naturales— los niveles de desempeño no alcanzan los estándares esperados.
“Aún no contamos con regiones que se ubiquen en el nivel 4 de desempeño en ninguna de las áreas, considerado el nivel óptimo de desempeño académico según los estándares del Icfes”, explica Óscar Lesmes, Director del Grupo de Investigación Ceinfes.
La radiografía muestra que la mayoría de los colegios oficiales del país se concentran en el nivel 2, mientras que departamentos como Chocó, Vichada y Vaupés se ubican en el nivel 1, lo que evidencia la persistencia de profundas brechas educativas y la necesidad de fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en los territorios más rezagados.
Preguntas clave para la agenda pública
A partir de este análisis, Ceinfes plantea una serie de interrogantes que resulta fundamental incorporar en la agenda pública nacional:
- Si el presupuesto destinado a Educación Inicial, Básica y Media y a la gestión territorial representó el 64,5 % del total del sector en 2024, ¿por qué Colombia continúa estancada en el nivel 2 de desempeño académico? ¿Qué aspectos deben analizarse al considerar la ruptura entre inversión y resultados?
- Si algunos países de la región como Uruguay o Chile logran mejores resultados en pruebas estandarizadas con un menor porcentaje del PIB invertido en educación, ¿qué lecciones concretas en términos de eficiencia, gobernanza y enfoque pedagógico está dejando de considerar Colombia?
- Teniendo en cuenta los resultados de las pruebas Saber 11 y la desigualdad en la formación docente, ¿qué alternativas podrían implementarse para reducir las brechas de desempeño académico y de cualificación docente, reconociendo la heterogeneidad de los territorios?
- Ante una proyección de 800.000 estudiantes menos para 2030 y el cierre del ciclo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ¿qué estrategias de inversión y oferta educativa permitirán garantizar la sostenibilidad del sistema sin generar una crisis laboral docente o una sobreoferta institucional ineficiente?
- ¿Cómo preparar al sistema educativo colombiano para transitar de un modelo de expansión a uno de optimización, enfocado en mejorar la calidad, la pertinencia y los resultados, sin sacrificar la cobertura?
En este contexto, la radiografía presentada por Ceinfes no solo expone cifras, sino que plantea un llamado urgente a repensar el rumbo de la educación en Colombia. El país ha demostrado capacidad para aumentar la inversión, pero el verdadero desafío ahora es transformar cada peso invertido en mejores aprendizajes, mayor equidad territorial y oportunidades reales para millones de estudiantes. La discusión ya no puede centrarse únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo y con qué impacto se gestiona. De cara a 2030 y al cierre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Colombia tiene la oportunidad histórica de pasar del crecimiento presupuestal a la excelencia educativa, priorizando la calidad en el aula, fortaleciendo el rol docente y cerrando brechas estructurales que hoy limitan el potencial del país.