- De acuerdo con el estudio de impacto de Lean Data realizado por la consultora 60 Decibeles, el 89% de los clientes de Soluna afirmó haber tenido acceso a electricidad por primera vez gracias a la empresa. El 91% de los encuestados reportó una mejora directa en su calidad de vida y el 32% utiliza esta energía limpia para impulsar pequeños negocios locales y actividades productivas.
Mientras en los centros urbanos de Colombia la cobertura eléctrica alcanza el 98.7% del territorio, en las zonas rurales el acceso cae al 75.9%, dejando a 1.4 millón de viviendas familias a oscuras o dependiendo de fuentes de energía costosas y contaminantes como velas, y combustibles líquidos como el queroseno, de acuerdo con el Índice de Cobertura de Energía Eléctrica. Para reducir esta brecha en las regiones con los mayores índices de vulnerabilidad del país, la empresa Soluna avanza como parte de un proyecto de energía solar autónoma enfocado en La Guajira, un territorio donde la pobreza multidimensional alcanza el 40% y la cobertura de energía apenas llega al 54,6%, según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME).
A día de hoy, la compañía beneficia a más de 415 familias en Vichada, donde inició operaciones en 2021 de la mano del fondo de inversión Acumen y otros aliados, con el que se pudo identificar el impacto de la energía limpia en las dinámicas del hogar y la economía de territorios rurales. Ahora, de la mano de aliados como AES Colombia y la FDN, Soluna co-lidera Sol-Kai, un proyecto en la Guajira donde ya se han instalado 550 sistemas solares comunitarios, con el objetivo de llegar a 840, que mejorarán las condiciones de vida de más de 3.000 personas en este departamento.
“Diseñamos una estructura de proyecto que permite al sector privado, tanto a inversionistas como a bancos, invertir en energización rural con tranquilidad y seguridad. Con este esquema, en Soluna, junto con nuestros aliados, estamos ampliando el número de familias que acceden a un servicio de energía asequible, estable y limpio, creando nuevas oportunidades de ingreso y desarrollo”, afirmó Daniel Vallejo, gerente general de Soluna.
Soluna funciona como una empresa de servicios públicos de nueva generación que se encarga de instalar, operar y mantener los sistemas solares en comunidades remotas, sin que las familias deban asumir la compra del equipo. El funcionamiento y la viabilidad de este proyecto radican en el modelo de «Energía como Servicio» (Energy as a Service), operado a través de kits fotovoltaicos bajo la modalidad Pay-As-You-Go (pago por uso). Por su parte, las familias acceden a la electricidad mediante pagos flexibles y adaptados a sus ingresos, con un costo muy similar al que antes destinaban a las velas o combustibles líquidos.
«Acompañamos a Soluna desde sus inicios en Vichada porque creemos en modelos de negocio innovadores que pueden transformar la vida de las comunidades más vulnerables. El crecimiento de esta iniciativa en La Guajira demuestra que ampliar el acceso a energía confiable y de calidad es una herramienta poderosa para generar oportunidades económicas y promover un desarrollo más inclusivo en las zonas rurales del país», afirma Jorge de Angulo, Director de Acumen Latinoamérica.
La llegada de estos sistemas solares representa una mejora concreta en la calidad de vida y en las oportunidades económicas de las comunidades beneficiadas, al incrementar de manera significativa la cantidad de horas de luz disponibles cada día. Este mayor tiempo de iluminación permite a las familias extender sus jornadas comerciales, domésticas o de estudio durante la noche, superando las limitaciones operativas que impone la falta de fluido eléctrico. Al proveer electricidad constante, la iniciativa optimiza las actividades cotidianas y viabiliza el uso de electrodomésticos y herramientas de trabajo en comunidades con redes eléctricas débiles o inexistentes.