Una de las tecnologías con mayor impacto son los agentes de IA. Según un informe de PwC, el 66% de las organizaciones que han adoptado esta herramienta reportan aumentos de productividad, mientras que más del 50% señala reducciones de costos y mejoras en los tiempos de toma de decisiones.
sino también en los milisegundos de la conectividad, pues la infraestructura tecnológica será clave en procesos que abarcan ventas, producción, seguridad, servicio al cliente y toma de decisiones.
A juicio de Fernando Maturana, gerente general de Gtd Colombia, la combinación de fibra óptica, 5G y soluciones avanzadas de gestión de red será el equivalente moderno a contar con energía eléctrica hace un siglo: “Sin esa base, hablar de inteligencia artificial (IA), automatización o realidad extendida es, simplemente, retórica”.
Teniendo en cuenta este panorama, Maturana, junto con diferentes líderes de tecnología de Gtd Colombia, identifica cinco tendencias que se perfilan como las de mayor impacto en el core business corporativo durante este año en el país:
- Agentes de IA: La primera gran transición es silenciosa, pero estructural: la IA deja de ser un asistente que responde preguntas para convertirse en un agente capaz de ejecutar tareas completas. La denominada Agentic AI se basa en sistemas que pueden negociar con proveedores, ajustar inventarios, activar campañas comerciales o gestionar cobros sin intervención humana.
El impacto económico es considerable. Un informe reciente de PwC señala que de las empresas que han adoptado “agentes de IA”, 66% reporta aumento de productividad, mientras más del 50 % declara reducción de costos y mejoras en tiempos de decisiones.
- IA física y edge computing: La segunda tendencia saca la IA de la pantalla y la integra en robots, drones y sensores industriales. En lugar de procesar todos los datos en la nube, las compañías comienzan a ejecutar algoritmos directamente en el dispositivo o en el borde de la red (edge computing), reservando la nube para la coordinación global y el análisis agregado.
Para que ese ecosistema funcione, la conectividad interna debe ofrecer una latencia mínima y alta disponibilidad, enfatiza Maturana.
- Edge computing y la optimización de conectividad: Edge Computing, o computación en el borde, es un marco informático que permite que el procesamiento de datos se ejecute en la misma ubicación del usuario o en un punto muy cercano. Su objetivo es agilizar las operaciones en línea, facilitando una mayor eficiencia, conectividad y productividad.
Con la maduración de redes avanzadas, la capacidad de procesar datos en el “borde” dejará de ser una ventaja experimental para convertirse en un estándar de supervivencia operativa. Esta descentralización permitirá que sectores como la manufactura, el retail o la logística eliminen la latencia en sus procesos, garantizando que la toma de decisiones automatizadas ocurra en milisegundos y sin depender de la congestión de servidores remotos.
Este nuevo ecosistema híbrido será un motor indispensable para desplegar tecnologías de IA y automatización a gran escala sin comprometer el rendimiento de la red.
- Confianza digital y ciberseguridad: Esta tendencia impactará directamente en la estrategia empresarial, ya que la confianza se ha convertido en un diferenciador competitivo. Las organizaciones que garantizan la protección de datos, la transparencia en el uso de la inteligencia artificial (IA) y la resiliencia frente a ciberamenazas fortalecen su reputación y reducen riesgos financieros y legales.
Invertir en tecnologías como criptografía poscuántica, autenticación avanzada y gobernanza de datos no solo mitiga vulnerabilidades, sino que habilita nuevos modelos de negocio seguros, fomenta la adopción de servicios digitales y asegura el cumplimiento normativo en mercados globales. En un entorno donde la digitalización avanza a gran velocidad, la confianza no es opcional: es la base para la innovación y la sostenibilidad empresarial.
- Sostenibilidad Digital: La sostenibilidad digital y el green IT operativo no son solo tendencias ambientales; son la forma en que optimizamos la infraestructura tecnológica para reducir su impacto en el planeta. Se trata de diseñar y gestionar centros de datos e infraestructura de nube (IaaS) bajo una eficiencia extrema, donde cada vatio de energía cuenta.
Sus características principales incluyen el uso de energías renovables, sistemas de enfriamiento líquido avanzados y la implementación de inteligencia artificial (IA) para gestionar la carga eléctrica en tiempo real. Al adoptar estas prácticas, las empresas no solo reducen su huella de carbono, sino que logran una operación mucho más resiliente y responsable con el entorno local.