Por Camilo Arango, líder de expansión de Minka.
Cuando Apple lanzó su tarjeta de crédito en 2019, los titulares decían «Apple entra al negocio bancario». Pero Apple nunca sacó ninguna licencia bancaria. Usó a Goldman Sachs como banco sponsor para que manejara todo lo regulado: las cuentas, el crédito, el cumplimiento, la liquidación. Mientras tanto, Apple se enfocaba en la experiencia de usuario y en la adquisición de clientes.
Lo mismo pasó con Uber y Lyft. Uber usa Branch con Evolve Bank & Trust como sponsor para su Uber Pro Card. Lyft usa Stride Bank para Lyft Direct. Shopify, sin ser una entidad financiera regulada, reporta que casi el 50% de sus ingresos provienen de servicios financieros. Celtic Bank y Fifth Third Bank manejan toda su operación atrás.
La realidad es simple: ninguna de estas empresas se volvió banco, pero todas sí entraron al negocio financiero mediante modelos de Banking as a Service. En Colombia, ese modelo lleva más de 5 años desarrollándose. Lo que empezó con Transfiya y algunas entidades financieras está a punto de explotar con Bre-B.
¿Por qué ahora? Con Bre-B se repotencializa todo. Su adopción es mucho más alta, lo que antes solo unos pocos habilitaban ahora se viraliza por todo el sistema financiero. Flujos de recaudo y dispersión en tiempo real, QRs interoperables, esquemas transaccionales estandarizados. Lo que antes era innovación de unos pocos hoy tiende a convertirse en el estándar.
El doble juego que los bancos pueden jugar ahora
Bre-B es el sistema de pagos inmediatos que llegó a revolucionar la manera en que movemos el dinero. Pero la verdadera magia está en lo que los bancos pueden construir y exponer sobre Bre-B. Los bancos que lo entiendan pueden jugar dos juegos al mismo tiempo.
Juego #1: ser la plataforma para que terceros ofrezcan servicios financieros
Una plataforma de logística quiere pagar a sus conductores al instante. Un marketplace quiere recaudar pagos inmediatos sin dolores de conciliación. Una cadena de retail quiere lanzar su billetera digital e integrarla al sistema de pagos nacional.
Al igual que Apple o Uber, ninguna de estas empresas va a sacar licencia bancaria. Es un proceso que tarda años, cuesta millones y no es su negocio principal. Para habilitar estas soluciones necesitan sí o sí una entidad financiera participante del sistema de pagos nacional. Necesitan un modelo de Banking as a Service.
El banco construye una plataforma BaaS con APIs seguras que exponen servicios de pago y financieros a terceros. Les presta su licencia como sponsor. Les da acceso a Bre-B a través de su infraestructura y se encarga de todo lo regulado. La empresa trae los clientes y diseña la experiencia. El banco le cobra a la empresa por el servicio. La empresa les cobra a sus usuarios finales. Esto ya pasó en Brasil. Y funcionó.
Cuando Pix eliminó la fricción de interoperabilidad, el modelo BaaS explotó. Nu Bank, siendo una fintech sin infraestructura bancaria tradicional, se apoyó en sponsors para escalar rápidamente. Bancos como Itaú y BTG construyeron plataformas BaaS y se volvieron sponsors de cientos de fintechs y empresas. Stone, otro caso de éxito, habilitó servicios de iniciación de pagos y adquirencia para miles de comercios que antes no tenían acceso directo al sistema. El mercado de BaaS en LATAM superó USD $2 billones en 2024.
Colombia está exactamente en ese punto ahora.
Juego 2: expandir servicios para digitalizar el efectivo
Acá cambia la narrativa. Más del 70% de los pagos en Colombia siguen siendo en efectivo.
Necesitamos no solo vincular fintechs al sistema. También necesitamos permitirles a los comercios tener acceso directo a APIs de iniciación, resolución y consulta de pagos desde una entidad financiera.
Un comercio debería poder generar un QR interoperable, iniciar un cobro, consultar el estado de un pago, recibir el dinero al instante y conciliar automáticamente. Todo vía APIs. Sin más intermediarios ni esperas. Los bancos que expongan estos servicios directamente a comercios van a capturar ese flujo. Los que no lo hagan van a seguir viendo cómo sus clientes usan agregadores externos.
Entre más conectados todos, menos silos, menos sobrecostos, mejor fluye el dinero y la información.
Los que no construyan estas plataformas pierden dos veces
Pierden una primera vez: Las fintechs y empresas no financieras van a ofrecer servicios bancarios igual. Pero lo harán con entidades que SÍ construyeron plataformas BaaS. Pierden el cliente. Pierden los ingresos.
Pierden dos veces: Los comercios y clientes corporativos siguen recaudando en efectivo lo que aumenta el costo operativo y limita el movimiento del dinero.
Los bancos que ganen van a ser los que entiendan esto: Su ventaja no es solo tener la licencia y el acceso a Bre-B. Es construir la plataforma que convierte tu infraestructura en un servicio que otros pueden consumir.
Bre-B es el riel. Los bancos construyen la plataforma. Las empresas crean los productos, esa es la cadena de valor del futuro.