En medio de una acelerada transformación digital que exige un intercambio de datos sin precedentes, las empresas de la región enfrentan el reto de asegurar una conectividad robusta y escalable. En este escenario, un recurso estratégico gana cada vez más relevancia: la “fibra oscura” o dark fiber.
Este concepto hace referencia a la infraestructura de cables de fibra óptica ya instalada, pero que se encuentra inactiva o ‘apagada’. Esta red latente, a menudo desplegada por operadores de telecomunicaciones o gobiernos, puede ser arrendada o adquirida por empresas que buscan gestionar su propia red de manera independiente.
La adopción de esta tecnología es una tendencia en pleno crecimiento global. De acuerdo con Grand View Research, el mercado mundial de redes de fibra oscura fue valorado en 6.24 mil millones de dólares en 2024 y, gracias a la demanda de ancho de banda para 5G y la nube, se proyecta que alcance los 13.44 mil millones para 2030.
Una autopista de datos para cada necesidad
La utilidad de esta tecnología responde a las necesidades más críticas del mercado actual. Según María Claudia Rey, presidente de Cirion Cluster Norte, su aplicación se puede ver en cinco áreas clave que abarcan desde la expansión de servicios hasta el respaldo y la seguridad:
- Expansión de infraestructuras de red: permite a las compañías ampliar su alcance sin incurrir en los altos costos de instalar nueva fibra, activando tramos ya existentes con sus propios equipos de transmisión para adaptar la red a sus necesidades.
- Redes privadas y seguras: organizaciones que requieren altos niveles de confidencialidad utilizan fibra oscura para desplegar canales propios, asegurando una transmisión de datos totalmente aislada del tráfico público y bajo control exclusivo de la entidad.
- Soporte para data centers y la nube: constituye una solución estratégica para garantizar conexiones de alta capacidad y mínima latencia, respondiendo a las exigencias del cloud computing y habilitando la escalabilidad dinámica que los negocios requieren.
- Redundancia y recuperación (Disaster Recovery): funciona como una ruta de respaldo crítica, garantizando la continuidad operativa y una rápida recuperación frente a incidentes o interrupciones que afecten la red principal de la empresa.Soporte para tecnologías emergentes: es un pilar fundamental para la expansión de la red 5G y el Internet de las Cosas (IoT), ya que ofrece la capacidad de transmisión masiva de datos y la baja latencia que estas innovaciones exigen.
El panorama de la fibra oscura en América Latina
El uso de la fibra oscura vive una etapa de consolidación y crecimiento en la región. La constante necesidad de conectividad de alta capacidad ha posicionado a países como Brasil, México, Chile y Colombia a la vanguardia en la implementación de estas infraestructuras para mejorar sus redes troncales.
A pesar de este avance, persiste el desafío de la desigualdad geográfica. Mientras que las grandes áreas urbanas y los principales corredores económicos muestran una creciente adopción, muchas zonas rurales todavía presentan un déficit significativo en materia de cobertura y conectividad.
Con la aceleración de la transformación digital y la necesidad de infraestructuras robustas para soportar tecnologías emergentes —incluyendo el incremento abrupto de las demandas de inteligencia artificial y procesamiento de datos a gran escala— esperamos que la inversión y el despliegue de fibra oscura continúen creciendo. Este impulso no solo busca mejorar la conectividad, sino también fortalecer la competitividad de la región en el escenario tecnológico global”, afirma Rey.