El mercado de skincare en Colombia consolida un cambio estructural en el que 9 de cada 10 personas usan estos productos, el segmento dermocosmético crece 10% y el consumo migra de lo estético hacia la prevención, la ciencia y rutinas más eficientes.
Colombia está viviendo un cambio estructural en la forma en que consume productos para el cuidado de la piel. Hoy, nueve de cada diez personas utilizan algún producto de skincare, mientras el segmento dermocosmético crece 10% por encima del promedio del sector, según datos de Kantar Worldpanel citados por la industria.
Lejos de tratarse de una tendencia pasajera, el comportamiento responde a una transformación cultural. Daniel Martínez, marketing manager de Colorescience, explica que el enfoque pasó de lo estético a una lógica de autocuidado consciente. “El skincare dejó de ser un lujo y se convirtió en una prioridad. Es un hábito que ya forma parte de la rutina diaria de los colombianos”, señala.
El cambio se evidencia en el desempeño del sector. La industria de belleza y cuidado personal en Colombia ha crecido alrededor de 10% anual en los últimos cinco años, lo que confirma una evolución sostenida del mercado más allá de coyunturas puntuales y refuerza la idea de que el cuidado de la piel dejó de ser percibido como una moda para convertirse en un comportamiento permanente.
En esa evolución también se observa un giro en la motivación de consumo. Según Martínez, el driver de corrección, históricamente ligado a lo estético, está siendo desplazado por la prevención, lo que ha elevado el peso del aval científico y del acompañamiento de especialistas en la toma de decisiones. “Hoy el consumidor no solo busca verse bien, sino optimizar la salud de su piel a largo plazo”, afirma.
Ese cambio ha impulsado el auge del llamado skincare avanzado, una categoría que se acerca más a la dermatología que a la cosmética tradicional. A diferencia de productos enfocados únicamente en la apariencia superficial, estas soluciones buscan modificar el comportamiento biológico de la piel mediante activos de alta eficacia, lo que responde a un consumidor más informado y exigente.
Sin embargo, el aumento en el acceso a información no necesariamente se traduce en decisiones más acertadas. Aunque los usuarios reconocen ingredientes y conceptos básicos, Martínez advierte que el conocimiento suele ser fragmentado y descontextualizado. La sobreexposición a redes sociales y recomendaciones sin sustento técnico ha llevado a decisiones basadas en tendencias, lo que puede derivar en irritaciones o abandono de tratamientos.
En paralelo, persisten brechas importantes. En un país con alta radiación solar durante todo el año, la adopción del protector sigue siendo baja, en parte por percepciones erróneas sobre su uso. Esta situación no solo tiene implicaciones en salud, como el aumento de enfermedades cutáneas o envejecimiento prematuro, sino también en la efectividad de otros tratamientos dermatológicos.
A la par de estos desafíos, el consumidor está redefiniendo sus rutinas bajo una lógica de eficiencia. La tendencia apunta al skinimalismo, es decir, simplificar procesos sin sacrificar resultados, lo que explica el crecimiento de productos que integran protección solar, tratamiento y acabado estético en un solo paso. “Ya no se trata de acumular productos, sino de maximizar resultados con mayor eficiencia”, agrega Martínez.
Este tipo de soluciones también refleja un cambio en el rol del maquillaje, que deja de ser exclusivamente estético para convertirse en un componente funcional dentro del cuidado de la piel. Productos que unifican el tono, protegen frente a la luz visible y mantienen la salud cutánea están ganando relevancia frente a rutinas más complejas.
La proyección del mercado apunta a una mayor sofisticación del consumidor, una integración más profunda de la tecnología y un peso creciente de la evidencia científica. Para Martínez, el sector está migrando hacia un enfoque donde el rendimiento de la piel será el eje central y donde la categoría evolucionará hacia una industria más cercana a la salud.
Cifra destacada
10% anual ha crecido la industria en cinco años