Por: Catalina Velandia Salcedo.
En un entorno empresarial que exige ir más allá de los resultados financieros, surgen líderes capaces de inspirar nuevas formas de construir futuro. Jorge Iván Gómez Bejarano, presidente de la Sociedad Tequendama, representa una visión de liderazgo que trasciende lo individual para convertirse en un ejercicio colectivo, consciente y con propósito.
La organización ha evolucionado de ser un ícono hotelero a consolidarse como un conglomerado estratégico que gestiona activos, articula sectores y genera valor económico, social y ambiental. Esta transformación no responde únicamente a una dirección, sino a una forma de liderar donde la innovación es una responsabilidad compartida y donde el talento humano es el eje del desarrollo organizacional.

Más allá de los resultados, su liderazgo se fundamenta en una filosofía sencilla pero poderosa: «¿en qué puedo ayudar?”. Este principio ha permeado la cultura organizacional, dando paso a equipos más colaborativos, proactivos y orientados al crecimiento colectivo. Sin embargo, el verdadero diferencial radica en que este liderazgo no se concentra en una sola figura. Por el contrario, se expande a través de una red de directivos y colaboradores que lideran desde sus propios roles, aportando visión, criterio y capacidad de ejecución.
Este enfoque rompe con los esquemas tradicionales basados en jerarquías rígidas y da lugar a un modelo de liderazgo go en red, donde cada integrante participa activamente en la construcción del propósito empresarial. Así, la organización no solo potencia su talento interno, sino que fortalece un sentido de pertenencia que impulsa resultados sostenibles en el tiempo. En este modelo, la mejor receta no está en un solo ingrediente, sino en la combinación de visiones, capacidades y estilos de liderazgo que, al integrarse, generan un impacto mucho mayor.

Uno de los mayores diferenciales de este modelo ha sido la capacidad de articular lo público y lo privado para generar valor. A través de estrategias como ‘Tequendama Trasciende’, se identifican oportunidades donde otros ven limitaciones, transformando activos subutilizados en proyectos productivos que generan empleo y desarrollo regional. Este logro es reflejo de un liderazgo que se construye colectivamente y se ejecuta de manera alineada.
Más que hablar de un nombre propio, podemos hablar de una gestión que representa la evolución de
la Sociedad Tequendama acompañada de un liderazgo que habilita, conecta y potencia. Un liderazgo que no centraliza, sino que confía; que no impone, sino que inspira; y que entiende que el verdadero valor está en la capacidad de un equipo para actuar con propósito.
En un país que necesita referentes de transformación, la lección es clara: el liderazgo que realmente deja huella no es el que se concentra en una sola voz, sino el que logra que muchas voces construyan, juntas, el futuro.
«En Sociedad Tequendama, el liderazgo se vive desde todas las miradas, una experiencia de cocina por equipos demostró que la mejor receta es la suma de talentos, confianza y propósito compartido.»