Si bien el país mejoró una posición en el ranking global respecto a 2025, los cambios normativos frecuentes, la rigidez laboral y la incertidumbre electoral siguen presionando al sector productivo.
De acuerdo con el Índice Global de Complejidad Empresarial (GBCI) 2026, Colombia ocupa el sexto lugar en complejidad para hacer negocios en el mundo. Aunque el país mejoró una posición frente al quinto puesto que registró en 2025, el resultado lo mantiene entre las jurisdicciones con mayor dificultad operativa para las empresas a nivel mundial.
Los factores que dieron clasificación pasan por una normatividad tributaria con cambios frecuentes, una regulación laboral con altas contribuciones a la seguridad social e indemnizaciones elevadas y la presión adicional del aumento del salario mínimo. A esto se suma el efecto de la incertidumbre política ante las elecciones legislativas y presidenciales de 2026.
Comercio optimista, industria en terreno negativo
Ahora bien, de acuerdo con los sondeos de Fedesarrollo, los indicadores de confianza del primer trimestre muestran una brecha significativa entre sectores. El Índice de Confianza Comercial (ICCO) cerró marzo en 22,8%, un alza de 0,2 puntos porcentuales frente a febrero y de 1,0 puntos frente al mismo mes de 2025. Esta mejora se dio por una reducción en los niveles de inventario, porque hay dudas sobre el desempeño económico para los próximos 12 meses.
Por el lado de la industria el panorama es opuesto. El Índice de Confianza Industrial (ICI) se situó en -2,3% durante el mismo período y significó una caída de 3,2 puntos frente a febrero y de 4,4 puntos en la comparación interanual. Las expectativas de producción para el segundo trimestre retrocedieron 8,5 puntos porcentuales, mientras que la acumulación de inventarios avanzó 4,8 puntos. Esto lo que refleja es una contracción en la demanda que enfrenta el sector manufacturero.
Señales que rompen la tendencia
En medio de ese diagnóstico, la Encuesta de Opinión Empresarial registra algunos datos que se apartan del patrón negativo dominante.
El primero tiene que ver con el contrabando. La percepción de competencia desleal percibida por los industriales bajó al 4,2% en el primer trimestre de 2026, una caída de 8,2 puntos respecto al 12,4% registrado en el trimestre octubre-diciembre de 2025. Si bien en la comparativa anual el indicador sigue rezagado, este alivio de corto plazo es inusual para un problema que es persistente en el sector.
El segundo dato es sobre empleo. Las intenciones de contratación en la industria para el próximo trimestre permanecen negativas con un -9,4%, pero mejoraron 9,2 puntos frente al -18,6% del cierre de 2025. Además, cerca del 76% de los empleadores industriales prevé mantener estables sus nóminas en el período inmediato, lo que sugiere algo de estabilidad relativa pese al aumento de costos laborales. Ahora bien, hay que recordar que no se hace ninguna distinción entre el empleo formal e informal, siendo este último el que viene en ascenso.
Un mercado que exige precisión
El cuadro general del primer tramo de 2026 es el de una economía con presiones estructurales persistentes y variaciones sectoriales. La divergencia entre la confianza del comercio y la industria y las señales en el mercado laboral, son un reflejo de la incertidumbre que vive el país en medio de un panorama electoral confuso.
En medio de este escenario, las empresas siguen enfrentando regulaciones excesivas, normatividades cambiantes y, en general, una dificultad generalizada para planear cualquier tipo de operación.