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Sostenibilidad y rentabilidad: dos caras de una misma estrategia

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Categoría: Sostenibilidad
san carlos vista6

La sostenibilidad es el negocio, la forma de operarlo y la respuesta a lo que el mundo necesita.

Durante años ha persistido la idea de que la sostenibilidad y la rentabilidad son objetivos en tensión, que cuidar el entorno implica sacrificar resultados financieros, o que maximizar el retorno exige comprometer lo ambiental y social. Sin embargo, en Isagen esa aparente contradicción ha sido resuelta desde la práctica. Para la compañía, ambas dimensiones son compatibles e inseparables.

Con más de tres décadas de operación, Isagen ha construido un modelo de negocio basado en la generación de energía 100 % renovable, principalmente a partir de fuentes hídricas y solares. En 2025, sus activos aportaron el 20,5 % de la energía consumida en Colombia, con una capacidad instalada superior a 3.100 MW. Este desempeño refleja una estrategia en la que sostenibilidad y rentabilidad se refuerzan mutuamente.

Una transición que ya está en marcha

La transición energética no es una tendencia pasajera, es la transformación estructural impulsada por mercados, reguladores, consumidores y ciudadanos. En este contexto, Isagen ha desarrollado una plataforma sólida que hoy es clave para la seguridad energética del país.

«Llevamos más de tres décadas creando valor social, ambiental y económico desde la energía renovable», dice Camilo Marulanda Vélez, presidente de la compañía. «Es un modelo de negocio que funciona porque está alineado con las necesidades reales del país y del mundo».

La alianza con Atlas Renewable Energy para desarrollar 1.000 MW solares hacia 2030 ya muestra resultados concretos, como la entrada en operación del parque solar Shangri-La (160 MW) en el Tolima. El Campano, en Córdoba, logró cierre financiero en 2026 con una inversión cercana a $453.950 millones y respaldo de la Financiera de Desarrollo Nacional. Su entrada en operación está prevista para 2027, bajo contratos de largo plazo que garantizan estabilidad de ingresos.

Isagen avanza en otros desarrollos solares y participa activamente en la regulación de Sistemas de Almacenamiento de Energía, consolidando un crecimiento selectivo, con aliados especializados y estructuras financieras robustas.

El largo plazo como esencia del negocio

Las centrales hidroeléctricas operan durante décadas, en interacción constante con territorios, comunidades y ecosistemas. En ese contexto, la sostenibilidad es un componente adicional y una condición para la viabilidad del negocio.

Un embalse deteriorado, conflictos sociales o una cuenca deforestada representan riesgos directos para la operación. Por eso, el cuidado del entorno se convierte en una decisión estratégica y operativa. En Isagen, esto se traduce en relaciones sostenidas con comunidades, gestión responsable de los recursos naturales y una cultura organizacional basada en la ética y la transparencia. «Nuestro modelo de negocio nos obliga a pensar en el largo plazo, y esa obligación termina siendo una ventaja», afirma Camilo Marulanda Vélez. «Una empresa que opera con activos que tienen que funcionar décadas, en territorios reales, con comunidades reales, no puede tomar decisiones arbitrarias solo por el retorno inmediato.» 

En 2025, la compañía firmó 29 contratos con grandes consumidores y mayoristas, de los cuales cerca de la mitad corresponden a acuerdos de cinco o más años. 

ESG como forma de operar

Las prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en Isagen son un complemento reputacional como centro de su modelo de negocio. En lo ambiental, la empresa mantiene una intensidad de emisiones 99 % por debajo del promedio mundial del sector y compensa voluntariamente la totalidad de sus emisiones directas e indirectas (alcances 1 y 2), alcanzando la carbono-neutralidad. Gestiona el 100 % de sus coberturas vegetales y participa en iniciativas de conservación que han permitido incluso el descubrimiento de nuevas especies.

En lo social, la inversión territorial voluntaria superó en 2025 los $12.500 millones, por encima de las obligaciones legales. A esto se suman recursos significativos a través de transferencias y proyectos de Obras por Impuestos, con impacto en educación, infraestructura y gestión del riesgo, beneficiando a miles de personas en distintas regiones del país. La empresa también adelanta procesos sistemáticos de debida diligencia en derechos humanos.

En gobernanza, los resultados reflejan una organización sólida con altos niveles de clima organizacional, ausencia de eventos graves en seguridad laboral y una cultura enfocada en el cuidado de las personas y la integridad en la gestión.

El reto real: sostener el rumbo en medio de la incertidumbre

El sector eléctrico colombiano en 2026 plantea retos importantes: estrechez entre oferta y demanda, incertidumbre regulatoria, variabilidad climática, retrasos en proyectos y problemas estructurales aún sin resolver. Frente a este panorama, Isagen combina participación activa en el debate público con avances concretos en su estrategia de expansión. La compañía mantiene la convicción de que, aunque los obstáculos son coyunturales, las necesidades energéticas del país son permanentes.

La generación hidroeléctrica con embalse adquiere un rol fundamental, al aportar firmeza y confiabilidad al sistema, complementando fuentes renovables intermitentes. Optimizar estos activos y extender su vida útil es una responsabilidad con el sistema energético y a su vez, una ventaja competitiva.

Un legado que genera valor

Cuando decimos que en Isagen “generamos posibilidades para un futuro renovable”, hablamos de un camino construido a lo largo del tiempo. Ese recorrido constituye su activo más difícil de replicar: la confianza de comunidades, instituciones y territorios; un conocimiento técnico profundo; y la reputación de una organización que cumple sus compromisos y actúa con ética y transparencia. 

La sostenibilidad de Isagen nace de la convicción y la comprensión pragmática de que en el negocio de la energía renovable, operar bien, durar mucho y crear valor para el entorno son exactamente la misma cosa. Hay una forma de hacer las cosas que, mantenida con rigor y convicción a lo largo del tiempo, demuestra que lo sostenible y lo rentable se necesitan mutuamente. Treinta años de resultados son la evidencia.

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