El aumento de la carga laboral, los duelos y cambios drásticos pueden coincidir con una mayor caída y, en algunos casos, con alopecia areata.
Colombia, 2026. – El estrés se ha convertido en uno de los factores que más se relacionan con la caída del cabello y, en situaciones de mayor intensidad, puede coincidir con la aparición de alopecia areata, una enfermedad que suele manifestarse mediante parches sin cabello con forma de moneda. Así lo explica Nicole Saaibi Nisimblat, directora médica de Medicapilar, quien advierte que el incremento de situaciones de estrés en la vida cotidiana ha hecho más frecuente este tipo de consulta.
La especialista señala que no toda caída responde al mismo mecanismo. Mientras el efluvio telógeno suele producir una pérdida aumentada de cabello de manera generalizada, la alopecia areata se caracteriza por zonas delimitadas sin pelo. La valoración mediante consulta especializada y, cuando corresponde, la tricoscopia permiten diferenciar estos cuadros y orientar el diagnóstico.
Precisamente, uno de los principales llamados de atención está en identificar cambios respecto al comportamiento habitual del cabello. La aparición de espacios sin pelo, incluso si son pequeños, es una señal que no debería dejarse evolucionar sin valoración médica, señala Saaibi. Esperar a que el área aumente o recurrir inicialmente a tratamientos caseros puede retrasar la atención y dificultar el manejo posterior.
El tiempo también pesa en el pronóstico
De acuerdo con la directora médica de Medicapilar, el pronóstico de la alopecia areata está relacionado principalmente con el tiempo de evolución. En pacientes que consultan durante los primeros dos años, la especialista señala que la respuesta y recuperación pueden ser muy rápidas, mientras que retrasar la consulta puede influir negativamente en la evolución.
El estrés intenso también puede estar acompañado por cambios en otros hábitos. Problemas laborales, aumento de la carga de trabajo, pérdidas, duelos o transformaciones drásticas en la vida pueden generar modificaciones en el metabolismo y en la alimentación, factores que, según la especialista, pueden contribuir a una caída aumentada.
En los casos de alopecia areata, Saaibi explica que interviene el sistema inmunológico. Ante periodos de estrés, este puede entrar en un estado de alerta y alterar su funcionamiento, afectando los folículos capilares en algunas personas.
Por eso, el seguimiento no debería limitarse al tratamiento inicial. En pacientes con antecedentes, mantener una exposición elevada al estrés sin realizar cambios en el estilo de vida puede favorecer nuevas manifestaciones. La especialista también destaca la importancia de la alimentación, el descanso, el cuidado capilar y la adherencia a las recomendaciones.
Para determinar la causa de una caída, el especialista puede recurrir, según cada caso, a exámenes de laboratorio para identificar posibles deficiencias y, en situaciones más severas, a una biopsia. La recomendación central de Saaibi es consultar ante cualquier cambio que se aparte de lo habitual, en lugar de esperar a que la pérdida sea evidente.
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