En un contexto donde la volatilidad dejó de ser excepcional para convertirse en una condición permanente, la confianza se consolida como un habilitador clave para tomar decisiones, acelerar la transformación y generar crecimiento sostenible.
En un entorno marcado por una mayor incertidumbre económica, política y tecnológica, los CEO están replanteando la forma en que toman decisiones sobre crecimiento, inversión y transformación. El más reciente informe EY CEO Outlook 2026 evidencia un giro estructural en la forma en que los líderes empresariales están abordando la estrategia. Las organizaciones están dejando atrás los modelos de expansión acelerada para adoptar una lógica de crecimiento disciplinado, en la que cada decisión de inversión, tecnología y talento debe sostenerse en el largo plazo y responder a un entorno donde la volatilidad dejó de ser coyuntural para convertirse en permanente.
“Lo que está cambiando no es la ambición de crecer, sino la forma de hacerlo. Los CEO ya no están esperando a que regrese la estabilidad. En un entorno donde la incertidumbre se ha convertido en una condición permanente, la calidad de las decisiones y la capacidad de generar confianza entre inversionistas, clientes, equipos y mercados serán determinantes para el crecimiento de largo plazo.” afirma Ximena Zuluaga, Presidenta y Country Managing Partner de EY Colombia.
La geopolítica cambia el punto de partida de la estrategia
El principal cambio que revela el EY CEO Outlook 2026 es que la geopolítica dejó de ser un factor externo que se monitorea y pasó a ser una variable que redefine la operación del negocio. Hoy, más de la mitad de los CEO la identifica como el principal riesgo para sus organizaciones en los próximos 12 meses, obligando a las empresas a dejar atrás modelos de planeación basados en estabilidad y a operar bajo escenarios de disrupción estructural.
Para los CEO en Colombia, estos hallazgos adquieren especial relevancia en un entorno de creciente complejidad económica, social y regulatoria. El reto ya no es anticipar cada cambio del entorno, sino fortalecer la capacidad de tomar decisiones y ejecutar con una visión de largo plazo en escenarios cada vez más dinámicos.
Este contexto evidencia un punto crítico: la geopolítica ya no es una variable que se monitorea desde la gestión de riesgos, sino un factor que está influyendo directamente en decisiones sobre inversión, cadenas de suministro, acceso a tecnologías estratégicas y crecimiento de largo plazo. Para los CEO el desafío ya no es reaccionar ante la incertidumbre, sino incorporarla como parte del proceso de toma de decisiones.
En un entorno donde las reglas del juego cambian con mayor frecuencia, las organizaciones necesitan algo más que capacidad de adaptación. Necesitan la confianza de sus clientes, sus equipos, sus inversionistas y la sociedad para seguir tomando decisiones y avanzando aun en medio de la incertidumbre. La confianza deja de ser únicamente un resultado de una buena gestión y se convierte en una condición necesaria para operar, invertir y crecer en escenarios cada vez más complejos.
La conversación sobre IA pasó de la adopción al retorno
Si hay un frente donde el cambio es más evidente, es en la IA. El debate ya no gira en torno a si las organizaciones deben adoptarla, sino a cómo convertirla en una fuente tangible de valor para el negocio. El 80% de los CEO planea aumentar su inversión en IA, con impactos ya visibles en áreas como operaciones, estrategia, innovación y experiencia del cliente.
Sin embargo, el cambio más relevante no está en el nivel de inversión, sino en el rol que está empezando a jugar en la organización. La IA dejó de ser una apuesta tecnológica para convertirse en un criterio central de decisión empresarial.
Hoy está influyendo directamente en qué inversiones se priorizan, qué capacidades se construyen o se adquieren y cómo se rediseñan las organizaciones.
Al mismo tiempo, esta aceleración está evidenciando brechas estructurales. La velocidad de adopción tecnológica está superando la capacidad de supervisión y gobierno, particularmente en temas como IA, ciberseguridad y talento, lo que refuerza que el reto ya no es únicamente tecnológico. La prioridad no es únicamente adoptar la tecnología, sino demostrar cómo genera valor para el negocio. Los CEO están elevando sus expectativas frente al retorno de estas inversiones y priorizando iniciativas capaces de impactar la productividad, la eficiencia, la innovación y el crecimiento.
Esto refuerza un desafío adicional para los líderes: generar confianza alrededor del uso de la IA. La capacidad de demostrar transparencia, gobernanza y criterios claros de adopción será tan importante como la propia capacidad tecnológica.
El crecimiento se redefine: disciplina, capital y transformación
El crecimiento no está dejando de ser una prioridad para las empresas. Lo que está cambiando es la forma en que los CEO evalúan las oportunidades de crecimiento, asignan capital y priorizan inversiones en un entorno de mayor incertidumbre. La mayoría está priorizando la rentabilidad sostenible sobre la expansión acelerada, marcando un giro hacia decisiones más selectivas, con mayor foco en el largo plazo.
Lejos de adoptar una postura defensiva, las organizaciones continúan invirtiendo en capacidades estratégicas, en tecnología y en transformación. La diferencia es que esas decisiones están siendo evaluadas con mayores exigencias de retorno, impacto y ejecución. Los líderes están concentrando sus recursos en iniciativas capaces de generar valor sostenible, fortalecer capacidades estratégicas y acelerar la transformación del negocio.
En este contexto, las transacciones (M&A) adquieren un nuevo rol. Un porcentaje significativo de los CEO está recurriendo a ellas como un mecanismo para adquirir capacidades, especialmente tecnológicas, y de esta forma acelerar su transformación. El crecimiento inorgánico deja de ser una herramienta de escala y se convierte en un mecanismo de transformación estratégica.
Para los CEO, este cambio exige ampliar la forma de evaluar la asignación de capital. Las inversiones ya no pueden analizarse únicamente desde la eficiencia o el retorno económico, sino también desde su capacidad para fortalecer la resiliencia, acelerar la transformación y generar ventajas competitivas sostenibles. En un entorno donde la tecnología, la geopolítica y el talento están redefiniendo las reglas del negocio, la calidad de las decisiones de inversión será cada vez más determinante para el crecimiento de largo plazo.
El talento se convierte en el principal habilitador, pero también en la principal limitante de la estrategia
La transformación impulsada por la IA está redefiniendo el rol del talento dentro de las organizaciones.
Aunque prácticamente todos los CEO anticipan cambios en su fuerza laboral, el enfoque no está en la reducción, sino en la transformación mediante procesos de reskilling, rediseño de roles e integración de capacidades humanas y tecnológicas. La IA no está reemplazando al talento, por el contrario, está aumentando la necesidad de desarrollar nuevas capacidades para capturar el valor esperado de las inversiones tecnológicas.
Al mismo tiempo, el talento continúa siendo uno de los frentes donde existen brechas relevantes. Para los CEO, desarrollar las capacidades necesarias, rediseñar el trabajo y acompañar a las personas en la transformación será determinante para convertir las inversiones tecnológicas en resultados de negocio. La capacidad de generar confianza durante ese proceso será un factor decisivo para acelerar la adopción y capturar valor de manera sostenible.
La ventaja competitiva se redefine: decidir mejor, no solo crecer más
En conjunto, los hallazgos del EY CEO Outlook 2026 muestran que el cambio más profundo en 2026 no es únicamente tecnológico o económico, sino la forma en que los CEO toman decisiones. El estudio muestra que los líderes más exitosos no están respondiendo a la incertidumbre reduciendo su ambición. Están siendo más intencionales en la forma de crecer, invertir y transformarse.
“En un entorno donde las organizaciones deben tomar decisiones cada vez más complejas, la confianza se convierte en un activo estratégico. La confianza para invertir, para transformarse, para incorporar nuevas tecnologías y para seguir avanzando incluso cuando el entorno presenta más preguntas que respuestas. En Colombia, donde también enfrentamos un entorno que exige adaptación permanente, este mensaje resulta especialmente relevante. La confianza no es únicamente un valor cultural. Es la base sobre la que construimos crecimiento, innovación y desarrollo sostenible.” Ximena Zuluaga, Presidenta y Country Managing Partner de EY Colombia.
Para leer el informe completo, visita: Prioridades de los CEO para 2026: crecimiento, resiliencia y el retorno de la inversión en IA