Camilo Herrera, director de RADDAR, será uno de los conferencistas de la II Cumbre Internacional y Rueda de Negocios Bogotá-Cundinamarca, que la Cámara de Comercio de Bogotá realizará el 23 y 24 de septiembre bajo el concepto «Dinámicas Globales: Negocios en Transformación para la competitividad». El encuentro reunirá a más de 600 empresas y más de 90 compradores internacionales, inversionistas y líderes empresariales, e incluirá una rueda de negocios, un Encuentro de Inversionistas, el III Encuentro Anual de Clústeres 2026 y una agenda académica sobre inteligencia artificial, tecnologías emergentes, sostenibilidad, comercio e inversión, además del lanzamiento del Consejo de Cámaras de Comercio de las Américas (CCCAM).
En este entrevista, Herrera analizó cómo será el consumidor de los próximos años, los riesgos que podrían golpear su bolsillo y las oportunidades que las empresas de Bogotá y la región deberán empezar a mirar desde ya.
1.¿Cómo será el consumidor que viene y cuáles serán los principales cambios en su forma de comprar, elegir marcas y decidir en qué gastar su dinero?
En los últimos años hemos visto unos cambios importantes en algunos consumidores en en el mercado colombiano y latinoamericano; hay tres grandes fuerzas que están cambiado su comportamiento. La primera, es el efecto post aislamientos de 2020-2021, que causó que las personas estuvieran cada vez más dispuestas a gastar en el corto plazo, sobre todo en experiencia, para las premisas de “sólo se vive una vez” (YOLO) y “el miedo a no ser parte de” (FOMO). Esto sumado y potenciado, al aumento de la penetración de las redes sociales, que causa una visión muy amplia del mundo, afectada por la incapacidad de hacer lo que se ve en el mundo en la cotidianidad de las personas. Finalmente, la inflación, que ha limitado la capacidad de compra de los hogares.
Lo que nos deja en un comprador cada vez más moderado y con unas expectativas más altas, lo que causa una brecha entre deseo y realidad muy fuerte. 2027 será un año de importantes ajustes globales, donde la tecnología ya no será un regulador del mercado, sino una fuerte distorsión en él.
2. En un escenario global marcado por incertidumbre económica, tensiones geopolíticas y cambios en las cadenas de suministro, ¿qué riesgos podrían impactar con mayor fuerza el bolsillo de los consumidores y el comportamiento del mercado?
Desde los productos básicos hasta la adquisición de nuevas tecnologías. Los cambios globales de mercado en búsqueda de fuentes energéticas constantes y de largo plazo, sumado a la velocidad del desarrollo tecnológico, han causado que el precio de muchos productos haya subido, bien sea por exceso de demanda o por conflictos bélicos en diferentes zonas.
Si esto continua así, es posible que la inflación global y la devaluación del dólar sean barreras para una mejor dinámica.
3. ¿Qué nuevas oportunidades están surgiendo para las empresas que logren entender mejor a este consumidor y qué tendrán que cambiar las marcas para seguir siendo relevantes?
Los cambios siempre generan pérdidas y oportunidades. Un buen ejemplo reciente de esto es la caída de la asistencia global a cinemas y el aumento de la demanda de streaming de video en el hogar. Nunca es una suma cero, la reducción de una propuesta de satisfacción al consumidor, casi siempre es causada por el surgimiento de una nueva oferta de valor.
Hay claras oportunidades en los mercados de las personas de +60 años, en mascotas, delivery e incluso energía, más el gran reto de las marcas estará en el cambio cultural que se está gestando en un mundo donde las personas tienden a pensamientos más de libre mercado que de presencia del estado y regulación: lo que se podría llamar un “postwokismo” redefinirá el flujo de las marcas, su comunicación, mensaje y contenido, sumado a los cambios en los consumos de medio y por ende de la publicidad en su misma.
4. La inteligencia artificial, la digitalización y la personalización están transformando la relación entre empresas y consumidores. ¿Estamos frente a un consumidor más exigente y qué tan preparada está Colombia para responder a ese cambio?
Colombia lleva varios años haciendo un buen proceso de digitalización, que es el primer paso para entrar el mundo virtual y sus beneficios. Claramente, este no es un proceso homogéneo por industrias, categorías de consumo y regiones, donde cabe recordar que sólo el 75% de los colombianos viven en condiciones básicas para el siglo XXI, teniendo agua, energía e internet en sus casas.
Por esto, algunos consumidores serán más digitales que otros, con la fortuna que las personas de +60 años han tenido una gran adaptación en el proceso. La exigencia es bastante relativa: puede ser más una expectativa por estar en la última moda (FOMO), que por ser productos de alta calidad y creciente satisfacción a consumidor final.
5.Si tuviera que darle una recomendación concreta a los empresarios de Bogotá y la Región para anticiparse al consumidor de los próximos años, ¿cuál sería y qué tendencia deberían empezar a mirar desde hoy?
Los empresarios deben comprender con claridad en qué son buenos y en qué pueden ser mejores. Bogotá tienen enormes oportunidades en los clústeres creativos como moda, industrias culturales, entretenimiento, software, turismo e incluso en gastronomía. Adicionalmente, siempre habrá una oportunidad potente en el puerto seco que aporta El Dorado, como ha sido aprovechado por los floricultores.
El mundo cambia hacia un mundo más rápido, con personas cada vez más maduras y con necesidades diferentes, el que lea eso desde su industria, podrá encontrar las oportunidades para su sector y comenzar a prepararse para aprovecharlas.