¿Podría la inteligencia artificial decidir el próximo presidente de Colombia?
“A pocas horas de las elecciones presidenciales, experto advierte que la mayor amenaza para la democracia ya no proviene únicamente de mecanismos tradicionales, sino de la capacidad de la inteligencia artificial, los algoritmos y la desinformación digital para influir en la opinión pública. Videos manipulados, contenidos falsos y mensajes virales pueden incidir en las decisiones de millones de ciudadanos, planteando un nuevo desafío para la integridad del proceso electoral y la confianza en la democracia”.
Videos falsos, contenidos manipulados, campañas de miedo, bots y mensajes virales se han convertido en nuevas herramientas de influencia política que pueden erosionar la confianza ciudadana en las instituciones democráticas y condicionar las decisiones electorales.
Ante este panorama, Héctor José García, Director del Observatorio de Gobierno y TIC de la Pontificia Universidad Javeriana, hace un llamado a los colombianos a ejercer un voto informado, verificar las fuentes de información y fortalecer el pensamiento crítico frente a los contenidos que circulan en el entorno digital.
“La política ya no solo se juega en las plazas públicas, sino en los servidores y en los algoritmos que determinan qué vemos, qué creemos y, en algunos casos, cómo votamos”.
Según el experto, las tecnologías digitales han ampliado las posibilidades de participación y acceso a la información, pero también han abierto la puerta a fenómenos como la microsegmentación política, las cámaras de eco, los deepfakes y las campañas coordinadas de desinformación, capaces de manipular emociones como el miedo, la indignación y la desconfianza.
“La mayor amenaza para la democracia no es la tecnología en sí misma, sino el uso que se haga de ella para manipular la percepción ciudadana y debilitar la confianza en los procesos democráticos”.
Ante este panorama, Héctor García hace un llamado a los ciudadanos para ejercer un voto informado y responsable:
- Verificar la información antes de compartirla.
- Contrastar las noticias con fuentes confiables.
- Desconfiar de contenidos altamente emocionales o alarmistas.
- Identificar posibles imágenes, audios o videos manipulados.
- Comprender que cada clic, cada interacción y cada contenido compartido puede influir en el debate democrático.
“La democracia no está muriendo; está siendo puesta a prueba en la era digital. El gran reto de las sociedades es encontrar el equilibrio entre innovación tecnológica y protección de los valores democráticos”, concluye Héctor García.