- El envejecimiento poblacional y la reducción del tamaño de los hogares están transformando la forma en que las familias planean su bienestar, su economía y su tranquilidad.
- Con una sociedad que envejece es clave avanzar hacia una cultura de previsión y planeación que permita construir tranquilidad en el tiempo.
- Beneficios en salud, educación, bienestar, recreación y asistencia familiar ganan relevancia en una sociedad que busca anticiparse sin dejar de disfrutar el presente.
En los últimos años, la sociedad colombiana ha experimentado cambios estructurales que están transformando la manera en que las familias enfrentan decisiones relacionadas con el cuidado, la previsión y la tranquilidad. Según datos del DANE[1], la composición del hogar ha evolucionado hacia unidades más pequeñas, con menos personas por hogar y un aumento en los hogares unipersonales, una tendencia que está generando nuevas necesidades en diferentes momentos del ciclo de vida.
Este fenómeno adquiere mayor relevancia en un contexto de transformación demográfica acelerada. Según un reporte de la OCDE, para 2050 habrá 52 personas mayores de 65 años por cada 100 personas entre 20 y 64 años, frente a 33 registradas en 2025 y 22 en el año 2000[2]. Esta tendencia también se refleja en Colombia, donde el aumento en la esperanza de vida plantea nuevos retos para el cuidado y el bienestar de los hogares. De acuerdo con cifras de la Cepal[3], se proyecta que hacia 2036 la población mayor de 60 años superará a la población menor de 15 años, marcando un punto de inflexión en la estructura demográfica del país.
Esta realidad está modificando la forma en que las familias entienden la planeación. Hoy, anticiparse no solo implica prepararse para escenarios difíciles, sino también tomar decisiones que permitan vivir con mayor calidad, respaldo y tranquilidad en el presente. En ese sentido, soluciones asociadas a salud, bienestar emocional, educación, recreación, asistencias complementarias, beneficios familiares y planificación financiera empiezan a ganar relevancia dentro de una visión más integral del cuidado.
Para Javier de Arostegui Latorre, presidente de Grupo Recordar, este cambio plantea la necesidad de ampliar la conversación sobre previsión y entenderla como una decisión que acompaña distintas etapas de la vida. “Anticiparse a los cambios demográficos y familiares no significa vivir con preocupación, sino construir herramientas que permitan tomar mejores decisiones en el tiempo” indicó. Por eso, Grupo Recordar comparte algunas recomendaciones para que los hogares incorporen la previsión como parte de su bienestar integral:
- Anticipe conversaciones importantes en familia. Hablar a tiempo sobre decisiones sensibles permite construir acuerdos, reducir la incertidumbre y organizar redes de apoyo, especialmente en hogares más pequeños o con adultos mayores viviendo solos.
- Mapee su red de apoyo familiar. Identifique quiénes podrían acompañar decisiones importantes dentro del hogar. En familias más pequeñas o con adultos mayores viviendo solos, tener claridad sobre contactos, responsabilidades y canales de apoyo ayuda a evitar improvisaciones y facilita una respuesta más organizada ante distintos escenarios.
- Entienda la previsión como una decisión de bienestar, no solo de protección. Esta no solo debe evaluarse por lo que cubre a futuro, sino por el valor que entrega en el presente. Revisar beneficios asociados a salud, bienestar, educación, recreación, orientación familiar o alivios cotidianos permite que las familias aprovechen mejor las soluciones que ya tienen disponibles.
- Busque soluciones que integren a toda la familia. En un contexto de mayor longevidad, los hogares necesitan opciones que respondan a distintas etapas de la vida e integren beneficios, redes de apoyo y experiencias útiles para su bienestar integral.
Esta transformación también está ampliando el rol de distintas industrias asociadas al cuidado, la protección y el bienestar quienes han empezado a complementar sus servicios tradicionales con beneficios, asistencias y experiencias que responden a una necesidad creciente: anticiparse al futuro sin dejar de encontrar valor en el presente.
“Desde Grupo Recordar somos conscientes de que las necesidades de las familias están cambiando. Aunque por décadas nuestro negocio fue entendido desde una mirada tradicional, hoy queremos aportar a una cultura de previsión más cercana, humana e integral, que contribuya al bienestar familiar y a la tranquilidad de las personas en su día a día”, agregó Javier de Arostegui Latorre.
El envejecimiento poblacional, la transformación de los hogares y las nuevas expectativas de bienestar están impulsando una conversación más amplia sobre cómo se preparan las familias para el futuro. En ese escenario, la previsión exequial deja de ser una decisión aislada para convertirse en una herramienta de planeación, cuidado y acompañamiento durante la vida.
[1] Menos personas por hogar y más hogares unipersonales: Así está cambiando la composición familiar en Colombia, según el DANE. https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Menos-personas-por-hogar-y-mas-hogares-unipersonales-asi-esta-cambiando-260420.aspx
[2] El rápido envejecimiento de la población seguirá ejerciendo presión sobre los sistemas de pensiones. https://www.oecd.org/es/about/news/press-releases/2025/11/rapidly-ageing-populations-will-continue-to-put-pressure-on-pension-systems.html
[3] Panorama del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. https://www.cepal.org/sites/default/files/events/files/zulmasosa-envejecimientoalc.pdf