El nuevo estudio de Buk muestra cómo la inteligencia artificial está acelerando cambios estructurales en el desarrollo, la selección y el liderazgo dentro de las organizaciones latinoamericanas.
En 2026, la conversación sobre el futuro del trabajo dejará de centrarse únicamente en la automatización y pasará a enfocarse en cómo integrar las capacidades humanas con la inteligencia artificial. Las organizaciones más avanzadas ya no se preguntarán si deben adoptar estas tecnologías, sino cómo gobernarlas, escalarlas y alinearlas con su estrategia y cultura interna.
Este cambio ocurre en un contexto de adopción acelerada pero con brechas estructurales. Según IBM, el 67% de las grandes empresas en América Latina ha acelerado la adopción de IA en los últimos dos años, por encima del promedio global (59%). Al mismo tiempo, el Banco Mundial advierte que solo la mitad de los empleos actuales podría beneficiarse directamente de estas tecnologías, debido a limitaciones en infraestructura y habilidades digitales. Esta tensión entre velocidad y preparación marca un punto de inflexión para la gestión del talento en la región.
En este escenario, las áreas de Recursos Humanos están asumiendo un rol estratégico, pasando de funciones principalmente administrativas a convertirse en espacios de transformación organizacional. Hoy, las áreas de talento operan como un laboratorio donde conceptos como skills-first, AI career coaching o modelos de gobernanza colaborativa comienzan a redefinir cómo se gestiona el talento, el desempeño y el bienestar en las empresas.
“Las organizaciones están entendiendo que la inteligencia artificial no es solo una herramienta de eficiencia, sino una palanca para tomar mejores decisiones sobre talento, bienestar y desarrollo. Cuando se integra con criterio humano, la IA permite acompañar a las personas de forma más precisa y alineada con los objetivos del negocio”, afirma Gabriela Durán, Country Manager de Buk Colombia.