Arrancando el año, las cifras de crecimiento para la economía colombiana no fueron las esperadas. Mientras las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE ) mostraron un crecimiento del 1,7 % para 2024, el grueso de los analistas e incluso las proyecciones de nuestro equipo de investigaciones económicas, se decantaban por una cifra del 1,9 % – aunque con sesgos a la baja -.
Dicho esto, fueron varias las dudas acerca del futuro de la economía por cuenta de ese sorpresivo resultado. Para tratar de disipar algunas de ellas, vale la pena dar una mirada a lo que algunos analistas están viendo para el país.
Crecimiento esperado
De acuerdo con cifras de ANIF, uno de los tanques de pensamiento económico más relevantes del país, son las perspectivas de crecimiento para 2025 están por los lados del 2,8 %. Esto, teniendo en cuenta uno de sus más recientes análisis de su “Comentario Económico” de febrero 20.
De hecho, en ese mismo documento, ANIF compara sus proyecciones con las que se están viendo por parte del Banco de la República, que, para 2025 son más conservadoras con un 2,6 %. Lo que esto muestra es que hay una expectativa de mayor crecimiento para este año, pero no será de un nivel sobresaliente – mucho menos si se tiene en cuenta que en 2024 se creció menos de lo esperado -.
Ahora bien, según el “Panorama Económico y Sectorial 2025” de la Fundación MAPFRE, se anticipa que la economía colombiana experimentará un crecimiento del 2,5 % en 2025. Esto se encuentra en línea con las estimaciones de los analistas locales, pero con una visión mucho más conservadora. Además, en este informe se aventuran a proyectar un 3,0 % de crecimiento en 2026.
Riesgos y Resiliencia
A pesar de los sólidos – a unque algo erosionados – fundamentos económicos de Colombia, persisten riesgos significativos.
Externamente, las condiciones financieras globales restrictivas y las interrupciones en las cadenas de suministro podrían afectar el crecimiento y la inflación. En el plano interno, una demanda privada más débil, por cuenta de una mayor cautela de los hogares, un empleo que no encuentra un asidero firme y la incertidumbre por cuenta de las reformas, podrían obstaculizar la actividad económica o incrementar la inflación.
Si bien la inflación se está estabilizando en torno al 5 %, las últimas reuniones de la Junta del Banco de la República dejaron en evidencia algunos temores por un rebrote inflacionario.
Por otro lado, el déficit fiscal alcanzó el 6,8 % en 2024, representando el mayor desajuste en dos décadas, excluyendo el año de la pandemia.
Así las cosas, aunque se proyecta una recuperación económica moderada para Colombia en los próximos años, persisten los desafíos para asegurar un crecimiento sostenible y equilibrado.