Kaspersky alerta que el 43% de las personas en el país comparte contraseñas, y el 86% deja sesiones abiertas, facilitando fraudes y accesos no autorizados en un entorno donde la vida digital se comparte cada vez más en familia.
Según el estudio Lenguaje Digital de Kaspersky, la creciente concentración de la vida digital en los celulares está aumentando los riesgos de ciberseguridad en los hogares colombianos: el 43% de los usuarios comparte contraseñas y el 86% deja sesiones abiertas en sus dispositivos móviles, prácticas que pueden permitir que un solo acceso comprometido derive en fraude financiero, suplantación de identidad o pérdida de cuentas.
Hoy, el celular se ha convertido en el principal punto de acceso a la vida digital de las personas en el país. En un solo dispositivo conviven aplicaciones bancarias, correos electrónicos, redes sociales, documentos personales y fotografías, lo que implica que ya no se ataca un dispositivo aislado, sino todo un ecosistema digital conectado.
El riesgo no solo está en la cantidad de información, sino en cómo está interconectada. El correo electrónico, por ejemplo, funciona como mecanismo de recuperación de múltiples cuentas. Esto significa que, si un atacante logra acceder a él, puede restablecer contraseñas y tomar control de otros servicios en cuestión de minutos, escalando el impacto del ataque.
A esto se suma una baja higiene digital: en Colombia, el 22% de los usuarios no cambia sus contraseñas hace más de un año y el 3% nunca lo ha hecho, según cifras de Kaspersky. Además, el 26% ha desactivado su solución de seguridad para descargar aplicaciones, lo que facilita que amenazas ingresen al dispositivo sin ser detectadas.
En paralelo, los ciberdelincuentes han cambiado su enfoque. Hoy no necesitan vulnerar sistemas complejos, sino que se centran en manipular a las personas a través de ingeniería social. Utilizan mensajes que imitan situaciones cotidianas, como notificaciones bancarias, entregas de paquetes o alertas de pagos, que llegan por SMS, WhatsApp o correo electrónico. Estos ataques buscan generar urgencia o confianza para que el usuario actúe sin verificar la información. Con el uso de inteligencia artificial, además, los mensajes son cada vez más creíbles, con mejor redacción, diseño y personalización, lo que dificulta su detección.
El impacto de estos riesgos ya no es individual, sino familiar. La digitalización ha integrado a todos los miembros del hogar en un mismo entorno: en América Latina, el 99% de las personas mantiene contacto digital con su familia y el 68% realiza pagos desde el celular, lo que demuestra que la vida cotidiana depende cada vez más de estos dispositivos. En la práctica, esto implica que los celulares concentran accesos compartidos o información de varias personas, por lo que un solo acceso indebido puede afectar simultáneamente la privacidad, las cuentas y las finanzas de todo el hogar.
En este escenario, niños y adultos mayores son los más vulnerables. En Colombia, uno de cada seis niños pasa más de cuatro horas al día en línea, combinando estudio, entretenimiento y redes sociales, muchas veces sin supervisión constante y con menor capacidad para identificar engaños. A esto se suma que los adultos mayores suelen confiar más en mensajes o llamadas fraudulentas. Así, un simple error, como hacer clic en un enlace o compartir un dato, puede convertirse en un problema que impacta a toda la familia.
Aunque existe una mayor conciencia, la protección sigue siendo fragmentada. El 72% de los usuarios afirma haber cambiado sus contraseñas recientemente, pero el 15% no sabe cómo verificar si una página web es segura y el 25% ha ingresado sus datos personales en múltiples sitios, aumentando su exposición. Además, el 38% de los colombianos no cuenta con una solución de ciberseguridad instalada y el 18% no sabe que existen herramientas para proteger su información, lo que evidencia una brecha entre el uso intensivo de la tecnología y las medidas de protección adoptadas.
En este contexto, el riesgo deja de ser un escenario hipotético y se vuelve tangible. Un acceso indebido no solo compromete una cuenta puntual, sino que puede traducirse rápidamente en dinero perdido, cuentas bloqueadas o información personal expuesta. Para los usuarios, esto implica enfrentar situaciones como no poder acceder a su banca, ver comprometidas sus redes sociales o incluso perder el control de sus datos, con impactos que van más allá de lo digital y afectan su día a día.
“Hoy, la vida digital de las familias en Colombia está completamente integrada en un solo dispositivo, pero la seguridad no ha evolucionado al mismo ritmo. El celular se convirtió en el punto de acceso a todo: comunicación, finanzas, trabajo y entretenimiento. Por eso, un descuido puede tener un impacto mucho mayor al que las personas imaginan. La ciberseguridad ya no es un tema individual, es una responsabilidad compartida en el hogar, y el reto está en adoptar hábitos y herramientas que permitan proteger tu vida digital de manera integral”, afirma Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky.
- No compartas tus contraseñas, ni siquiera con familiares: aunque parezca algo de confianza, hacerlo puede permitir que otras personas entren a tus cuentas sin que te des cuenta. Cada cuenta debería tener su propia clave y solo tú deberías conocerla.
- Cierra siempre tus sesiones en el celular: dejar abiertas aplicaciones como el correo, redes sociales o el banco es como dejar la puerta de tu casa abierta. Cualquiera con acceso al dispositivo podría entrar sin necesidad de contraseña.
- Desconfía de mensajes que te presionen a actuar rápido: si recibes un mensaje que dice “urgente” o te pide hacer clic en un enlace, tómate un momento antes de reaccionar. Muchas estafas funcionan porque las personas actúan sin verificar.
- Evita usar redes Wi-Fi públicas: conectarte a redes abiertas en lugares como cafés o aeropuertos puede exponer tu información. Si vas a hacer pagos o revisar tu banco, es mejor usar tus datos móviles o una red segura.
- Protege tu vida digital y la de tu familia con herramientas de seguridad: así como te cuidas tú, también es importante proteger a niños y adultos mayores, que pueden ser más vulnerables. Soluciones como Kaspersky Premium ayudan a cuidar tus contraseñas, tu información y tus transacciones, mientras que Kaspersky Safe Kids te permite acompañar el uso digital de los niños y ayudarles a navegar de forma segura.
- Evita fraudes y llamadas sospechosas: herramientas como Who Calls permiten identificar en tiempo real números desconocidos o potencialmente fraudulentos, ayudándote a prevenir estafas, intentos de ingeniería social y llamadas de spam antes de contestar.
Para conocer más sobre cómo proteger tu vida digital, visita el blog de Kaspersky.