Con una trayectoria marcada por el emprendimiento, la creación de Instafest Awards y la construcción de una comunidad de miles de creadores, el empresario colombiano ha convertido su visión sobre la influencia digital en un propósito mayor: construir industria y humanizar la tecnología.
Antes de que los creadores de contenido fueran reconocidos como una industria, Sebastián Giraldo ya entendía el poder que tendrían para transformar la comunicación, los negocios y la manera de construir influencia.
Su historia empresarial comenzó mucho antes de las redes sociales. Giraldo desarrolló proyectos en turismo, educación, entretenimiento y tecnología, desde una agencia de viajes especializada en excursiones de prom y un colegio campestre hasta eventos y una plataforma digital enfocada en la construcción de comunidades.
Fue precisamente observando los cambios en la sociedad cuando identificó una transformación que terminaría marcando su carrera: el poder de comunicar estaba dejando de pertenecer exclusivamente a los grandes medios.
“Entendí que el celular era la nueva televisión, la nueva radio y las nuevas revistas, y que se convertiría en un gran poder social”, afirma.
Mientras muchos todavía veían fotografías, videos y seguidores, Giraldo entendió que detrás de cada creador podía existir una marca, una empresa, una comunidad y una nueva forma de influencia social. También vio una industria que avanzaba mucho más rápido que su propia estructura: había talento y grandes audiencias, pero faltaban profesionalización, reconocimiento, representación y oportunidades.
De los seguidores comenzó entonces a vislumbrar la construcción de una verdadera industria. De esa visión nació Instafest Awards, en un momento en el que los creadores digitales ya movilizaban grandes comunidades, pero todavía no contaban con escenarios que reconocieran profesionalmente su trabajo.
Lo que comenzó como una premiación evolucionó hacia un ecosistema de visibilidad, relacionamiento y oportunidades alrededor de la creación de contenido. Según cifras de la organización, Instafest ha alcanzado un impacto digital de 694 millones, extendiendo además su presencia a diferentes países.
Con los años, la visión de Giraldo también trascendió los premios. Impulsó CREACODI, que hoy reúne, según la organización, a 42.000 creadores de contenido en 32 seccionales, con el propósito de contribuir a su representación, profesionalización y discusión de asuntos como derechos, deberes y protección de menores.
Posteriormente llegó Wefu Corporation, una apuesta que amplía su mirada hacia el papel de la tecnología en la construcción de nuevas formas de comunidad. Tres proyectos distintos que Giraldo resume bajo una misma evolución: “Instafest nació para reconocer, CREACODI para representar y Wefu para imaginar y construir nuevas posibilidades”.
Después de años trabajando junto a creadores, conectándolos con oportunidades y participando en la evolución de esta industria, medios y miembros de la comunidad comenzaron a llamarlo “el influencer de los influencers”, un reconocimiento que refleja el lugar que ha construido dentro del ecosistema digital.
Pero Giraldo asegura que su lugar nunca ha estado en competir por sus audiencias, sino en construir plataformas para que otros puedan crecer.
“Mientras algunos ven seguidores, nosotros intentamos ver seres humanos, profesionales, empresarios y agentes de transformación”.
Esa visión también cambió su manera de entender su propio trabajo. Lo que comenzó alrededor de eventos y entretenimiento terminó convirtiéndose en algo mucho más grande.
“Cuando comprendes que estás construyendo un ecosistema, empiezas a pensar en personas, instituciones, empresas y oportunidades. Cuando piensas en propósito, mides el éxito en legado”.
Hoy su visión apunta a llevar los proyectos construidos desde Colombia hacia Latinoamérica y posteriormente al mundo, mientras continúa trabajando por una industria digital más profesional, responsable y consciente.
Y después de años inmerso en tecnología, audiencias e influencia, su próximo propósito parece paradójico pero contundente: humanizar la tecnología.
Para Sebastián Giraldo, el futuro no consiste únicamente en alcanzar a más personas, sino en lograr que todo ese alcance tenga propósito.
“La influencia verdadera no consiste en que muchas personas te conozcan. Consiste en que muchas personas confíen en lo que estás construyendo”.