Hablar de educación implica también hablar de dignidad, oportunidades y futuro. Desde esa convicción trabaja Ximena Violi, directora ejecutiva de la Fundación Ana Restrepo del Corral, una organización que desde hace más de medio siglo apuesta por la formación integral como motor de transformación social. En esta entrevista, Violi comparte una visión humanista del desarrollo, reflexiona sobre los retos urgentes de la educación en Colombia y expone cómo el trabajo comunitario, la cultura y las alianzas estratégicas pueden generar cambios reales y sostenibles en los territorios.}
¿Cómo define hoy la misión de la Fundación Ana Restrepo del Corral y su papel dentro del tejido social y cultural del país?
Nuestro propósito lo definimos como ‘cuidamos y educamos grandes seres humanos por un futuro mejor’. Con esto indicamos nuestra misión de proteger a nuestros niños y niñas a través de una educación integral donde no solo los conocimientos técnicos y las competencias son importantes sino también los valores humanos y su formación socioemocional para enfrentar los retos actuales. Nos enfocamos en la población de estrato 2, población vulnerable, que necesita ese “empujón” para que a través de la educación logren las grandes transformaciones sociales que necesitamos como sociedad y país.
¿De qué manera la Fundación articula el trabajo social con una visión cultural y humanista del desarrollo?
Mediante la formación de jóvenes que tengan valores y principios éticos alineados con el objeto definido en la anterior pregunta. Así mismo hemos logrado varias alianzas con diferentes universidades e instituciones para fortalecer la visión de nuestros estudiantes con diferentes profesiones que interactúan en diversos espacios de apoyo académico, social y emocional.
Contamos con una tienda circular que busca darle nuevas oportunidades a las cosas, evitar que lleguen a los lugares de disposición de basuras, generar consciencia social y buscar una fuente de recursos alternativa, dado que con el producto de dicha venta se fortalece el fondo de alimentación de la fundación.
Desde su experiencia, ¿cuáles son las principales necesidades sociales que requieren una respuesta urgente y sostenida en Colombia?
La educación integral y los procesos de formación en diferentes niveles y para diferentes poblaciones objetivo son un tema urgente. Hemos podido identificar, por ejemplo, un grupo de mujeres mayores analfabetas en los barrios aledaños y éste fue un tema de urgencia para atender por parte de la Fundación apoyados por nuestro grupo de voluntarias. No podemos tener hoy en día personas que no sepan leer ni escribir, ni contar o poder hacer operaciones básicas matemáticas. ¡Ese es un sentido de urgencia!
¿Qué valores orientan las decisiones estratégicas y los programas que impulsa la Fundación?
Los valores que nos impulsan a seguir son la inmensa responsabilidad que tenemos de apoyar los proyectos de vida de nuestros estudiantes para que puedan dar ese “brinco” social, tener un propósito y significado en la vida y lograr los sueños enormes que tienen cada uno de ellos.
¿Cómo se construyen los procesos de acompañamiento con las comunidades para garantizar un impacto real y duradero?
Hacemos un acompañamiento 360º y somos unos convencidos que en este proceso educativo es importantísimo el concurso de todos los implicados: estudiantes, padres de familia, profesores, personal administrativo, egresados y nuestra comunidad. Para esto tenemos encuentros permanentes, comunicación cercana con todos los mencionados, formación en temas socioemocionales y de bienestar.
¿Qué importancia tienen la educación y la cultura como herramientas de transformación social dentro de la Fundación?
Son vitales. Educación y cultura se permean dentro del currículo mismo de la Fundación y tienen profundidad en clases como arte o ciencias sociales. Así mismo desde educación física hemos podido impregnar a los niños y jóvenes de las culturas que nos identifican y representan a lo largo del país.
Queremos formar estudiantes críticos, que sepan de la historia, que no sean ajenos a nuestros retos por solucionar, que busquen ser líderes de transformaciones positivas, empáticos y con responsabilidad social.
¿Cuáles han sido los aprendizajes más significativos que le ha dejado su gestión al frente de la Fundación?
Creer y dar gracias permanentemente. Creer en cada persona, en su valía, en su potencial. Ver los chiquitines como van creciendo y se van fortaleciendo cada vez más no tiene precio, y por eso el agradecimiento con la vida, con Dios, por darme esta oportunidad maravillosa y hermosa de sacar adelante buenas personas, buenos seres humanos para construir hoy un mejor presente y futuro. En medio del caos en el que nos podemos sentir a veces, nada mejor que ver que hay esperanza, que tenemos mucho por seguir construyendo para nuestros niños, niñas y adolescentes.

¿Cómo se mide el impacto social y cultural de los proyectos que desarrollan?
Impacto social en nuestros egresados que están hoy en día en maravillosas posiciones no solo a nivel nacional sino internacional. Así mismo ver las transformaciones de las familias completas. Hemos podido tener generaciones formándose con nosotros: abuelos, padres hijos, y familias enteras egresadas de “Fundanita” como algunos cariñosamente nos llaman.
Somos un nodo, un punto de referencia en la zona de los cerros nororientales para brindar mejores condiciones de vida en un entorno natural pues estamos ubicados en la Reserva Forestal Mano de Oso, con el compromiso enorme de cuidar nuestros recursos naturales, buscando la sustentabilidad y sostenibilidad.
¿Qué rol considera que deben asumir las fundaciones en el fortalecimiento de una sociedad más equitativa e inclusiva?
Creo que las fundaciones aportan ideas, generan proyectos y nuevas oportunidades para poblaciones y sectores que no han tenido mucho apoyo estatal. Para nosotros los programas de responsabilidad social empresarial volcados a fundaciones como la nuestra terminan siendo vitales para lograr el apoyo a cientos de niños y niñas en su formación por lo que el 100% de nuestros estudiantes están subsidiados en los costos académicos y de alimentación.
¿Cómo se proyecta la Fundación Ana Restrepo del Corral en el mediano y largo plazo?
Este año cumplimos 56 años, el 15 de marzo. Queremos seguir brindando educación integral a niños y niñas y nos proyectamos ayudando a otras poblaciones como las mujeres y los adultos mayores, quienes se podrán beneficiar de nuestra infraestructura, como las salas de sistemas que hemos podido implementar gracias a donaciones de empresas, nuestras zonas deportivas, biblioteca, teatrino, entre otros lugares que invitan a crear comunidad y desarrollar programas en torno a la educación y nuevas competencias formadoras.
¿Qué tipo de alianzas son clave hoy para ampliar el alcance y la sostenibilidad del trabajo social y cultural?
Las alianzas con las empresas, donde nos puedan percibir como un proyecto a largo plazo, donde nos vean como el semillero para sus futuros empleados con las capacidades y competencias que requieren las diferentes industrias. Así mismo son claves las alianzas con universidades, con quienes nos hemos apoyado en sus practicantes y pasantes para fortalecer nuestro equipo humano y así atender las necesidades de nuestros chiquis. También las universidades y otras instituciones van perfilando a nuestros jóvenes para ayudarlos a construir sus proyectos de vida. Otra alianza importante es con el estado. En nuestro caso hemos podido acercarnos mucho a las autoridades del distrito y estamos inmersos en el programa de Misión Nutrición Bogotá de la primera dama Carolina Deik, de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Cuando hablamos de iniciativas sociales son claves las intervenciones de empresas privadas, academia y estado para lograr esa triple o cuádruple hélice como modelo exitoso en el desarrollo social.
¿Qué mensaje le gustaría compartir con los lectores sobre la responsabilidad social y el compromiso ciudadano?
Cada uno de nosotros puede contribuir a mejorar las condiciones de los menos afortunados. Si queremos construir una mejor sociedad es hora de actuar y ayudarnos de la mejor manera los unos a los otros. Hay muchas causas, pero hay unas urgentes y son nuestros niños, y para lograr las grandes transformaciones el modelo ya ha sido demostrado en diferentes lugares del mundo: la educación. Pero una educación de calidad, que sea disruptiva, que realmente se preocupe por sacar el mejor potencial de cada estudiante. Una educación enfocada en los proyectos de lectoescritura, en matemáticas como algo natural y rico de aprender a través del juego y las aplicaciones reales, y en el idioma inglés, que en la mayoría de los casos no es de tan fácil acceso para las poblaciones que atendemos. Ésta es la mejor apuesta que podemos hacer como sociedad.
¿Por qué considera que el sector empresarial tiene hoy una oportunidad clave de generar valor social al apoyar a la Fundación Ana Restrepo del Corral?
Porque son quienes nos pueden brindar el músculo financiero tan necesario para lograr nuestra continuidad. Cumpliremos 56 años y queremos seguir cumpliendo muchos años más al servicio de los que más requieren una educación integral que nos permita transformarnos positivamente como sociedad, dentro de la cual las empresas ayudan a brindar las condiciones de vida de los habitantes.
La empresa es la fuente, el motor de la sociedad, son quienes permiten el desarrollo, progreso, investigación y optimización de procesos y recursos para lograr mayor equidad y generación de oportunidades para todos.
¿Qué beneficios sociales, culturales y reputacionales obtiene una empresa al vincularse de manera activa y sostenible con los proyectos de la Fundación?
Somos el semillero para que en el futuro puedan contratar a sus empleados egresados de la Fundación, con habilidades, conocimientos y competencias como las requieren las diferentes industrias. Así mismo más allá del beneficio tributario se pueden crear más beneficios como brindarles un colegio a los hijos de sus funcionarios con excelente calidad y oportunidades, aprovechar los espacios de la Fundación para realizar sus eventos empresariales y de planeación estratégica, tener un lugar donde desarrollar jornadas de voluntariado generando sinergias y espíritu de colaboración entre sus funcionarios y un sinnúmero de actividades que podemos hacer de manera conjunta para beneficio de todos.