- El 55 % de los colombianos prefiere vivir en desarrollos sostenibles y el 90 % asegura que un sello de sostenibilidad influye en su decisión de compra según el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS).
- Las viviendas sostenibles permiten ahorros, mayor confort y una mejor valorización.
Con la llegada de un nuevo año, muchos colombianos incluyen entre sus metas adquirir vivienda propia. Sin embargo, más allá del precio o la ubicación, el mercado muestra una tendencia cada vez más marcada: la apuesta por viviendas sostenibles. De hecho, el interés por este tipo de proyectos también crece desde la demanda, pues el 55% de los colombianos prefiere vivir en desarrollos sostenibles y el 90 % asegura que un sello de sostenibilidad influye en su decisión de compra, según el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible.
Las constructoras en Colombia avanzan hacia modelos más responsables con el planeta y las ciudades, pero para muchos compradores aún no es muy claro cómo identificar si una vivienda es realmente sostenible y qué beneficios ofrece. Por eso, si su propósito este año es estrenar casa, aquí van algunas
recomendaciones para tomar una buena decisión:
Priorice la ubicación y la movilidad sostenible: Las ciudades colombianas crecen rápido y en muchos casos ya no tienen espacio disponible en zonas centrales. Por esto, la ubicación es clave. Elegir proyectos cercanos a vías principales, estaciones de transporte público masivo o ciclorutas no solo reduce tiempos de desplazamiento, sino que también disminuye la huella ambiental del día a día. Además, los parques, colegios, comercios mejoran la calidad de vida y el bienestar del hogar.
Evaluar si el proyecto tiene certificaciones o prácticas sostenibles: Las certificaciones de construcción sostenible, como EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies), CASA Colombia y HQE, permiten identificar proyectos que incorporan criterios de sostenibilidad desde su diseño hasta su construcción.
Estas certificaciones no solo evalúan la eficiencia en el uso de agua y energía, sino que también consideran aspectos relacionados con la salud, el bienestar y el confort de las personas que habitan las viviendas, promoviendo espacios más saludables y responsables con el entorno.
Revisar el diseño de la construcción y los materiales usados: Una vivienda sostenible debe ofrecer confort sin depender de aparatos eléctricos para refrescar o iluminar los espacios. Verificar que la distribución permite la ventilación cruzada, que las ventanas tengan el tamaño adecuado y que los materiales de construcción ayuden a mantener una temperatura interior estable es clave. Y se debe priorizar aquellos materiales con buen desempeño térmico, sistemas de aislamiento y vidrios adecuados para el clima.
“Una vivienda sostenible no es solo una elección responsable, estos hogares reducen gastos de servicios públicos; ofrecen ambientes más saludables, aumentan la valorización del inmueble, y fortalecen el equilibrio de las ciudades”, menciona Rodrigo Sarmiento, gerente técnico de Prodesa.
Con un mercado inmobiliario en transformación y ciudadanos cada vez más conscientes del impacto ambiental, la vivienda sostenible se consolida como una muy buena opción para quienes quieren estrenar hogar en 2026. De acuerdo con el Global Status Report for Buildings and Construction 2024 – 2025, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), el sector de la construcción y los edificios representa cerca del 32 % del consumo energético mundial y el 34 % de las emisiones de CO₂ relacionadas con la energía. En este escenario, apostar por viviendas más eficientes no solo es una tendencia sino que también se convierte en una inversión en bienestar, ahorro y futuro.