- La ampliación de plazos por parte de la Superintendencia Financiera refleja los desafíos técnicos y operativos del sistema para adaptarse al modelo de finanzas abiertas.
- El ajuste regulatorio refuerza la necesidad de cerrar brechas en integración tecnológica, monitoreo y cumplimiento.
La Superintendencia Financiera de Colombia ajustó a inicios de 2026 su hoja de ruta con la expedición de la Circular Externa 001 de 2026, con la que amplió plazos y redefinió el régimen de transición para su implementación, en el marco del modelo establecido por el Decreto 1297 de 2022 del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y desarrollado previamente mediante la Circular Externa 004 de 2024, lo que pone de relieve los desafíos técnicos, operativos y de riesgo que enfrenta el sistema financiero colombiano en su proceso de adaptación a un entorno cada vez más interconectado.
En este contexto, GatekeeperX, empresa de tecnología especializada en prevención de fraude y lavado de activos, presenta los principales desafíos que enfrentan las organizaciones en procesos de vinculación de clientes y empresas, monitoreo transaccional y gestión de riesgos, en un entorno donde la interconexión entre plataformas plantea mayores desafíos en materia de fraude, suplantación de identidad y riesgos asociados a actividades ilícitas.
“La mayoría de las organizaciones aún gestiona el riesgo con sistemas desconectados. En un entorno de finanzas abiertas, esto ya no es sostenible: los puntos ciegos en la información se traducen directamente en exposición a fraude y riesgos regulatorios”, afirmó Carlos Ayalde, CEO de GatekeeperX.
A continuación, los cinco desafíos que marcarán la agenda de riesgo y cumplimiento en 2026, según GatekeeperX:
1. Mayor rigurosidad en la vinculación de personas y empresas
Procesos de onboarding insuficientemente robustos incrementan la probabilidad de establecer relaciones con actores vinculados a delitos como lavado de activos o financiación del terrorismo.
2. Incremento del fraude en entornos digitales interconectados
La interoperabilidad entre plataformas amplía la superficie de ataque, habilitando esquemas de fraude más sofisticados y difíciles de detectar con controles tradicionales.
3. Monitoreo transaccional en tiempo real como nuevo estándar
Los modelos reactivos pierden vigencia frente a la necesidad de identificar riesgos en el momento en que ocurren.
4. Brechas tecnológicas frente a las exigencias regulatorias
La fragmentación de sistemas limita la trazabilidad de las operaciones, dificulta la generación de reportes para auditoría.
5. Mayor presión en cumplimiento y reporting
El nuevo entorno exige visibilidad integral del ciclo del cliente, desde la vinculación hasta la operación, lo que representa un reto para empresas con procesos manuales, parcialmente automatizados o fragmentados.
De cumplimiento operativo a gestión estratégica del riesgo
“Más que un cambio regulatorio, estamos frente a un cambio estructural. El riesgo ya no se gestiona por etapas aisladas, sino de forma continua, integrando validación, monitoreo y análisis”, agregó Ayalde.
Según el CEO, la falta de integración entre sistemas no solo aumenta la exposición al fraude, sino que también incrementa los tiempos de respuesta y los costos operativos asociados al cumplimiento.
Tecnología integrada: el factor diferencial
Frente a este panorama, GatekeeperX destaca que las organizaciones que integran en una sola arquitectura capacidades como:
- Validación de identidad y dispositivos
- Monitoreo transaccional continuo
- Analítica de comportamiento
- Generación automatizada de reportes
logran reducir significativamente los puntos ciegos en la detección de riesgo y mejorar su capacidad de respuesta frente a eventos sospechosos.
Un entorno más abierto, pero también más exigente
De acuerdo con Ayalde, la evolución del sistema financiero colombiano hacia modelos más abiertos representa una oportunidad para la innovación, pero también eleva las exigencias en materia de seguridad, transparencia y cumplimiento.
“La integración tecnológica ya no es una opción, sino una condición para competir en un entorno financiero más abierto, más exigente y con mayores riesgos”, concluyó Ayalde.