A través de su Programa de Respuesta ante Situaciones de Emergencia y Desastres Naturales, Genomma Lab articuló esta donación de 26.000 pilas Duracell al Banco de Alimentos de Colombia (ABACO), con un valor comercial de $320 millones.
Ante la emergencia que atraviesa Colombia tras el terremoto registrado el pasado 10 de agosto, diferentes sectores de la sociedad se han movilizado para contribuir a la atención y recuperación de las comunidades afectadas.
Como parte de esta cadena de solidaridad, Duracell, a través de su aliado en Colombia, Genomma Lab, realizó una donación de 26.000 pilas alcalinas Duracell al Banco de Alimentos de Colombia (ABACO), con un valor comercial de $320 millones, con el propósito de aportar recursos útiles para las comunidades afectadas por la emergencia.
Esta iniciativa se desarrolla en el marco del Programa de Respuesta ante Situaciones de Emergencia y Desastres Naturales de Genomma Lab, una iniciativa a través de la cual la compañía articula esfuerzos, recursos y alianzas para contribuir a la atención de comunidades que enfrentan situaciones de emergencia o desastres naturales.
Las pilas donadas corresponden a referencias AA, AAA, C y D, que pueden utilizarse como fuentes portátiles de energía para diferentes dispositivos, especialmente en contextos de emergencia, atención humanitaria y recuperación.
“En momentos como el que está viviendo Colombia, la solidaridad se convierte en una responsabilidad de todos y todas. Detrás de esta emergencia hay familias y comunidades que necesitan apoyo para afrontar las consecuencias de lo ocurrido. En Duracell y Genomma Lab quisimos contribuir de manera concreta, poniendo a disposición recursos que puedan ser útiles durante esta etapa de atención y recuperación”, afirmó Diana Leal, gerente general de Genomma Lab.
La entrega a ABACO permitirá que estos recursos sean canalizados hacia los esfuerzos de atención de la emergencia y lleguen a las comunidades que los necesiten.
Con esta acción, Duracell y Genomma Lab se suman a los esfuerzos que desde el sector privado buscan acompañar a las personas afectadas por el terremoto, poniendo a disposición recursos y capacidades que contribuyan a la respuesta colectiva y al proceso de recuperación de las comunidades.