Andrea Arizala, vicepresidente de Talento y Comunidades de Amarilo, empresa líder que gestiona proyectos, comparte cómo su visión estratégica del talento ha permitido impulsar resultados sostenibles y consolidar una cultura que conecta a las personas con el propósito y la evolución organizacional.
La Nota Económica. ¿Qué define a un líder que realmente transforma organizaciones desde el talento?
Andrea Arizala. Un líder transformador en Amarilo es quien vive el propósito de la compañía y potencia sus competencias frente a los desafíos del negocio. Es alguien que cuida a su equipo, amplifica su talento e innova para lograr resultados extraordinarios y sostenibles. Su liderazgo se basa en preguntar, escuchar y orientar integrando el bienestar del equipo con la obtención de resultados extraordinarios.
LNE. ¿En qué momento se dio cuenta de que gestionar talento no era un área de soporte sino de poder estratégico?
AR. El cambio de paradigma ocurrió al entender que los desafíos, —como cumplir cronogramas, optimizar costos y elevar la calidad— dependen exclusivamente de capacidades humanas y organizacionales alineadas. En 2023, activamos una estrategia de Talento Humano volcada a los desafíos del negocio, convirtiéndonos en facilitadores de la rentabilidad y la expansión. Hoy resolvemos problemas que nos permiten ser la primera opción para nuestros clientes, impulsando la creación de valor, conectando el talento con el propósito y acelerando la evolución organizacional; todo esto, cuidando siempre de forma integral a las personas y amplificando su poder.
LNE. ¿Qué diferencia a una empresa que simplemente gestiona bien el talento de una que construye pensando en su futuro organizacional?
AR. La diferencia es la visión de sostenibilidad. Construir liderazgo interno garantiza el éxito a largo plazo. Nuestra estrategia de sucesión ha identificado a más del 40 % de potenciales sucesores para 30 cargos clave, mapeando el talento como Elegible, Con Potencial o Competente. Esta planeación asegura que Amarilo esté preparada para el futuro, apoyada en planes de desarrollo bajo el modelo 70-20-10 que
fortalecen capacidades internas y garantizan la permanencia del conocimiento estratégico.
LNE. ¿Cómo construir una marca empleadora sólida en un mercado cada vez más competitivo?
AR. Construir una marca empleadora en el sector constructor exige coherencia y el uso inteligente de la tecnología para atraer a los mejores. En Amarilo, hemos robustecido nuestra capacidad de atracción mediante nuestra plataforma de ATS que nos ha permitido elevar el número de postulaciones a más de 187.000 anuales y el uso de IA para optimizar la selección comercial con un 87 % de efectividad. Sin
embargo, el cimiento de la marca es la oferta de valor interna: mantenemos al 93 % de nuestra planta dentro de bandas salariales competitivas y priorizamos el cierre de brechas para el talento de alto desempeño. Una marca sólida se construye cuando el colaborador percibe beneficios con propósito, como esquemas de productividad, el acceso a fondos de empleados que impactan directamente en su bienestar y el de su familia.