El capital privado mantiene liquidez, pero concentra la inversión en menos oportunidades y eleva la exigencia sobre ejecución y creación de valor.
El capital privado a nivel global continúa desplegando capital en 2026, pero con un cambio claro en la forma en que se toman las decisiones de inversión: el mercado se ha vuelto más selectivo y está concentrando recursos en un menor número de activos, con mayores exigencias de desempeño y ejecución. Así lo indica la edición más reciente del Private Equity Pulse de EY.
Durante el primer trimestre del año se anunciaron 110 transacciones por USD 172.000 millones, lo que representa una disminución del 12% frente al mismo período de 2025. Este comportamiento refleja una mayor cautela en la evaluación de oportunidades, en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica, condiciones de financiamiento más estrictas y transformaciones tecnológicas en curso.
En una perspectiva de doce meses, la actividad se mantiene en niveles elevados: el valor total de las operaciones superó los USD 900.000 millones, con un crecimiento del 34%, lo que evidencia la continuidad en la asignación de capital, aunque bajo criterios cada vez más rigurosos.
Mayor selectividad y concentración del capital
El análisis de EY muestra que el capital privado no se está retirando del mercado, sino que se está reasignando con mayor precisión. Los inversionistas están priorizando oportunidades con mayor previsibilidad en el desempeño, claridad estratégica y capacidad comprobada de ejecución.
Este entorno reduce el margen de error en la toma de decisiones y favorece la concentración del capital en activos con fundamentos más sólidos y una tesis de inversión más clara.
Condiciones de financiamiento más exigentes redefinen el mercado
El entorno de inversión también está determinado por cambios en los mercados de financiamiento. De acuerdo con EY, las condiciones crediticias se han vuelto más restrictivas, con mayores spreads y una diferenciación más marcada en el acceso a capital según el perfil de riesgo de los activos.
Este contexto ha dado lugar a procesos de estructuración más rigurosos, en los que la solidez del flujo de caja y la calidad del activo son determinantes, elevando así el estándar de las transacciones.
Cambio en las preferencias sectoriales
Durante el primer trimestre de 2026 se observó un ajuste en la composición sectorial de las inversiones.
La participación del sector tecnológico en el capital desplegado se redujo de forma significativa frente a períodos anteriores, mientras que sectores como infraestructura, energía y activos con flujos de caja más visibles ganaron protagonismo dentro de las estrategias de inversión.
Sin este ajuste en tecnología, el nivel de inversión global habría mostrado crecimiento frente al año anterior, lo que evidencia el peso de este cambio sectorial en la dinámica actual del mercado.
La inteligencia artificial redefine la evaluación del riesgo
La aceleración de la inteligencia artificial está teniendo un impacto directo en las decisiones de inversión, particularmente en sectores como el software.
El informe identifica un cambio en la forma en que los inversionistas evalúan estos activos, con un mayor énfasis en riesgos asociados con la disrupción tecnológica, la sostenibilidad de los ingresos y la evolución de los modelos de negocio, lo que ha llevado a una asignación de capital más cautelosa.
La creación de valor se concentra en la ejecución
El informe también refleja un cambio en la forma en que se generan los retornos. En el panorama actual, el desempeño de las inversiones depende cada vez más de la gestión activa de los activos y de la capacidad de ejecutar estrategias de creación de valor, más que de condiciones de mercado favorables o de la expansión de múltiplos.
Un cambio en la percepción del riesgo
El inicio de 2026 también muestra un ajuste en la percepción del riesgo por parte de los inversionistas. Tras el dinamismo observado en la segunda mitad de 2025, el mercado adopta una postura más cautelosa frente a factores geopolíticos y tecnológicos, lo que se traduce en decisiones de inversión más exigentes y en un ritmo de actividad más moderado.
Implicaciones para Colombia
El contexto global plantea un escenario en el que la competencia por capital es más exigente. La asignación de recursos se está concentrando en mercados y activos con mayor visibilidad de desempeño y capacidad de ejecución, lo que eleva el umbral para atraer inversión.
En este entorno, atraer capital hacia Colombia será más desafiante y dependerá de la capacidad de estructurar oportunidades con fundamentos sólidos, evidencia de desempeño y condiciones claras de ejecución.
“El cambio más relevante no es la caída en la actividad, sino el nivel de exigencia con el que hoy se toma cada decisión de inversión. El capital sigue disponible, pero se está concentrando en menos activos y con mayor evidencia de desempeño. En este entorno, la competencia entre mercados ya no es solo por atraer capital, sino por demostrar quién puede ejecutar y generar valor de manera consistente”, señaló Andrés Gavenda, socio líder de EY-Parthenon en Colombia.
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