Hablar de talento hoy implica entender un cambio profundo en la forma en que las organizaciones atraen, desarrollan y proyectan a sus equipos. La irrupción de la inteligencia artificial y las tecnologías digitales no solo está transformando los modelos de negocio, sino también el rol de las personas dentro de las empresas.
En este nuevo contexto, el talento no se define únicamente por habilidades técnicas, sino por la capacidad de aprender, adaptarse y trabajar junto a la tecnología para generar valor. Las organizaciones que lideran este proceso son aquellas que entienden que la transformación digital es, ante todo, una transformación humana.
La inteligencia artificial, por ejemplo, está permitiendo optimizar procesos de selección, personalizar planes de formación y anticipar necesidades de talento. Sin embargo, su verdadero potencial radica en cómo potencia las capacidades de las personas, liberándolas de tareas operativas y permitiéndoles enfocarse en la creatividad, la toma de decisiones y la innovación.
En ese contexto, para las organizaciones el reto no es solo incorporar tecnología, sino integrarla de manera estratégica dentro de sus procesos de talento humano. “La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, se ha convertido en un habilitador clave para que las compañías fortalezcan sus equipos, tomen decisiones más informadas y generen mejores experiencias para sus colaboradores. En Claro empresas trabajamos para que las organizaciones puedan aprovechar estas capacidades, conectando a sus equipos, facilitando el acceso al conocimiento y haciendo más eficientes sus procesos”, señala María Luisa Escolar, directora de Claro Empresas.
Este enfoque también se refleja en su propia cultura organizacional. Recientemente, Claro Colombia avanzó 20 posiciones en el ranking Merco Talento, ubicándose entre las 50 empresas con mayor capacidad de atraer y fidelizar talento en el país. Este reconocimiento responde al compromiso por construir entornos donde las personas puedan crecer, desarrollar nuevas habilidades y ser parte activa de la evolución digital.
El desafío hacia adelante no es solo adoptar tecnología, sino hacerlo con una visión en la que el talento sea el centro. Las empresas que logren integrar de manera estratégica la inteligencia artificial con el desarrollo de sus equipos serán las que marquen la diferencia en un entorno cada vez más competitivo y dinámico. Porque, al final, la tecnología no reemplaza el talento: lo potencia.