En 2025, Colombia registró 433.678 nacimientos. Suena como mucho hasta que se ve el contexto oscuro, y es que es un 4,5% menos que el año anterior, y continúa una caída que viene acelerándose desde 2022, cuando los descensos anuales llegaron hasta el 12%.
Por si fuera poco, la tasa de fecundidad colombiana es hoy de 1,0 hijos por mujer. El problema es que, para que una población simplemente se mantenga se necesitan 2,1. Colombia tiene menos de la mitad.
Eso no es una tendencia preocupante. Es un cambio permanente y un problema que se arrastrará por décadas.
Por qué esto destruye el sistema pensional actual
El régimen de prima media (Colpensiones) funciona como una pirámide en donde los trabajadores de hoy pagan las pensiones de los jubilados de hoy. Y ese modelo exige una base amplia de cotizantes para sostener a los pensionados. Es decir, se necesitan suficientes jóvenes trabajadores para pagar a los pensionados.
El problema es que, con una fecundidad de 1,0, esa base no va a crecer. Va a desaparecer. Con esto, el sistema ya está en insolvencia actuarial, lo que lo mantiene vivo son los subsidios del Estado.
Pero si formalizamos el empleo…
Este es el argumento más repetido en el debate público, y merece una respuesta honesta: ya no es suficiente.
La formalización laboral ayuda si hay trabajadores. El problema de Colombia en 2025 ya no se limita a la calidad del empleo (que en este Gobierno ha empeorado), el problema es que los futuros trabajadores simplemente no nacieron. Ninguna política de formalización puede crear personas que no existen.
El costo para todos los demás
El déficit pensional no se absorbe solo. Alguien lo paga, y ese alguien es el Presupuesto General de la Nación, es decir, los impuestos de una fuerza laboral cada vez más pequeña.
Cada peso que va a cubrir el hueco pensional es un peso que no va a infraestructura, educación o tecnología. En términos técnicos, podría llamarse esto un crowding out, un efecto desplazamiento de esa inversión. Lo que sucede, en últimas, es que el país crece menos para financiar promesas del pasado.
En este punto, el debate pensional en Colombia está atrapado en soluciones del siglo XX para un problema del siglo XXI. Ajustar las edades de retiro a la expectativa de vida real, apostar por automatización y productividad como sustitutos de la mano de obra, y reconocer que el modelo de reparto tiene un límite matemático, son simples evidencias, no posiciones ideológicas.
Los datos de 2025 son claros y muestran que Colombia no tendrá los cotizantes para cumplir las promesas pensionales vigentes. El primer paso es dejar de fingir que sí los tendrá.