Análisis de mercado de Thadeu Dos Santos, director regional de Infinox para LATAM.
Los precios del oro subieron ligeramente, encontrando un soporte a corto plazo gracias a un modesto retroceso del dólar estadounidense. Sin embargo, el metal sigue siendo muy sensible a la evolución de la dinámica geopolítica en Oriente Medio, donde las esperanzas de una distensión podrían cambiar el estado de ánimo del mercado.
No obstante, los elevados precios del petróleo podrían seguir alimentando las presiones inflacionistas, lo que a su vez podría empujar a los principales bancos centrales hacia una postura de política monetaria menos acomodaticia. Este contexto respalda el aumento de las rentabilidades de la deuda soberana global, elevando el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento como el oro y limitando su potencial alcista.
Además, la solidez de los recientes datos económicos de EE.UU., especialmente en el mercado laboral, refuerza aún más las expectativas de una política monetaria cautelosa. Esto reduce la probabilidad de recortes de tasas a corto plazo y añade un factor adicional de presión sobre la trayectoria del oro a medio plazo.
Paralelamente, el oro sigue encontrando apoyo en las estrategias de diversificación de los bancos centrales y en los persistentes riesgos geopolíticos a nivel mundial. Aunque el banco central de Turquía ha reducido sus reservas de oro, la demanda del sector público en general se mantiene intacta, ya que otros bancos centrales siguen acumulando reservas, lo que proporciona un suelo a largo plazo para los precios.