En América Latina, la geografía es uno de los entornos operativos más exigentes. Desde plataformas offshore en Colombia hasta refinerías en Ecuador y minería en Perú, la infraestructura crítica enfrenta
una degradación constante.
Para sectores como Oil & Gas y Minería —que representan entre el 9 % y el 11 % del PIB en países como Colombia, Ecuador y Perú— la continuidad operativa es esencial. Un fallo por corrosión o un paro no programado impacta tanto a las empresas como a la estabilidad económica regional.
El desafío: ecosistemas de alta agresividad
La diversidad climática exige soluciones que superen estándares convencionales. Hoy, los activos energéticos enfrentan:
- Ambientes offshore y costeros: alta salinidad y humedad (C5-M), que requieren sistemas certificados bajo normas como ISO 12944.
- Radiación UV: la incidencia perpendicular del sol acelera el deterioro. Tecnologías como los polisiloxanos (PPG PSX®) permiten mantener color, brillo e integridad estructural por décadas.
- Abrasión y ataque químico: comunes en mi nería y procesamiento de crudos pesados, donde se requieren recubrimientos de sacrificio y barreras epóxicas de alto desempeño.
De la protección a la rentabilidad
En PPG, el recubrimiento se entiende como una inversión estratégica para optimizar el costo total de operación. Implica aplicar ingeniería de materiales para extender ciclos de mantenimiento. Tecnologías como los recubrimientos intumescentes, como PPG PITT-CHAR®, aumentan la seguridad operativa y contribuyen a reducir primas de seguros.
Las soluciones de altos sólidos permiten alcanzar el espesor requerido con menos capas, reduciendo horas-hombre, tiempos de inactividad y la huella de carbono del proyecto.
Sostenibilidad y futuro energético
La sostenibilidad es hoy un estándar operativo. Tecnologías de bajos VOC, aplicaciones que minimizan el desperdicio y soluciones que reducen la frecuencia de mantenimiento hacen más eficiente la operación. A esto se suma la digitalización, con monitoreo, inspección predictiva y analítica avanzada para maximizar la disponibilidad de los activos.
América Latina tiene una posición estratégica en la transición energética global, con cerca del 69 % de su generación proveniente de fuentes renovables. La combinación de recursos, geografía y tecnología abre oportunidades de mayor competitividad. Integrar soluciones que protejan y optimicen las operaciones no solo garantiza continuidad en entornos extremos, sino que impulsa el desarrollo sostenible del sector energético regional.