Mientras la adopción de inteligencia artificial avanza en las organizaciones de la región, la formación de talento se consolida como el principal desafío para convertir esa inversión en productividad, innovación y crecimiento económico sostenible.
La inteligencia artificial ya forma parte de la realidad empresarial latinoamericana. Sin embargo, el desafío no radica únicamente en adoptar nuevas herramientas, sino en desarrollar las capacidades humanas para aprovecharlas. Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, elaborado por CEPAL y CENIA, América Latina está acelerando la adopción de IA, pero persisten brechas significativas en talento, formación e inversión, factores que condicionarán la competitividad futura de la región. En Colombia, la situación refleja esta paradoja, de acuerdo con EY, el 92% de los trabajadores ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en su trabajo, pero solo el 28% de las organizaciones logra traducir esa adopción en una transformación efectiva del negocio.
«Estamos ante una tecnología de propósito general que está transformando la productividad de prácticamente todos los sectores. Si las empresas y los profesionales no desarrollan las capacidades necesarias para aprovecharla, se ampliará la brecha competitiva frente a aquellos mercados que sí están adoptando estas herramientas de forma acelerada«, explica Arnau Ramió, Co-Founder & Product Director de Learning Heroes.
Desde una perspectiva económica, esta situación plantea un reto importante para América Latina. Diversos países buscan posicionarse como polos de innovación y desarrollo tecnológico, pero ese objetivo dependerá en gran medida de la capacidad de formar talento preparado para trabajar junto a la inteligencia artificial y aprovechar su potencial.
Del talento especializado a la alfabetización en IA
Durante los primeros años de adopción tecnológica, muchas organizaciones concentraron sus esfuerzos en incorporar perfiles altamente especializados. Hoy la conversación está cambiando. La necesidad ya no pasa únicamente por sumar expertos, sino por desarrollar competencias en toda la organización.
La inteligencia artificial comienza a formar parte de tareas cotidianas y procesos transversales. Por eso, las empresas están entendiendo que la transformación no puede depender de un pequeño grupo de especialistas, sino que requiere elevar el nivel de conocimiento de equipos completos.
«Las organizaciones entienden que resulta más eficiente capacitar a personas que ya conocen la cultura, los procesos y los objetivos del negocio que depender exclusivamente de la incorporación de nuevos perfiles especializados. La ventaja competitiva ya no depende únicamente de contratar expertos, sino de elevar el nivel de conocimiento tecnológico de toda la organización«, señala Ramió.
Este enfoque también responde a una realidad práctica: la tecnología cambia demasiado rápido para pensar la capacitación como un proyecto puntual. La actualización constante se está convirtiendo en una capacidad organizacional crítica.
Aunque muchas empresas reconocen la importancia de la inteligencia artificial, todavía existe una diferencia significativa entre el interés y la implementación efectiva. En numerosos casos, la capacitación continúa postergándose mientras los equipos experimentan por su cuenta con nuevas herramientas.
El riesgo no es solamente perder eficiencia. También puede derivar en una adopción desordenada, sin criterios claros para evaluar resultados, gestionar riesgos o identificar oportunidades reales de negocio.
«El principal riesgo es perder competitividad. Las empresas que no incorporen capacidades relacionadas con la inteligencia artificial podrían enfrentar menores niveles de productividad, procesos menos eficientes y mayores dificultades para atraer y retener talento. La brecha entre quienes desarrollan estas competencias y quienes las postergan será cada vez más difícil de cerrar«, sostiene el vocero.
A medida que la inteligencia artificial se integra cada vez más en el mundo laboral, queda claro que el principal desafío para las organizaciones ya no es tecnológico, sino humano. Las empresas que logren combinar la adopción de nuevas herramientas con capacitación y una cultura de aprendizaje continuo estarán mejor preparadas para adaptarse a los cambios del mercado y aprovechar las oportunidades que genera esta transformación. En este contexto, la formación deja de ser una iniciativa aislada para convertirse en un componente estratégico de la competitividad empresarial, llevando a las compañías a replantear una pregunta fundamental: más allá de qué tecnologías implementar, ¿están sus equipos preparados para desenvolverse en una economía impulsada por la inteligencia artificial?
«La inteligencia artificial no va a reemplazar a las personas, pero sí transformará la manera en que trabajamos. Las organizaciones que inviertan hoy en desarrollar las habilidades de sus equipos estarán mejor preparadas para innovar, adaptarse al cambio y competir en los próximos años«, concluye Arnau Ramió.
