Quálitas Colombia identifica los errores más frecuentes al volante y entrega claves de prevención para cualquier viaje por carretera
Cada año, miles de familias colombianas enfrentan las consecuencias de accidentes de tránsito que pudieron haberse evitado. Según cifras preliminares del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, en 2024 fallecieron 8.271 personas en siniestros viales en Colombia, una cifra que evidencia que la prevención vial no es una tarea estacional: es una responsabilidad permanente que comienza antes de encender el vehículo.
Desde Quálitas Colombia, compañía aseguradora con amplia experiencia en el mercado nacional, han identificado los errores más recurrentes entre los conductores y las medidas concretas para reducir el riesgo en cada trayecto.
Los errores que más se repiten
Los tres fallos más habituales antes de emprender un viaje son no realizar una revisión preventiva del vehículo, improvisar la planeación de la ruta y conducir largas distancias sin pausas adecuadas de descanso. Aunque parecen obviedades, estos factores siguen siendo los protagonistas de buena parte de los incidentes en carretera.
Cuando un conductor omite revisar llantas, frenos o batería, o sale sin conocer las condiciones del trayecto, incrementa de manera considerable la probabilidad de sufrir una avería o un accidente. La seguridad vial, insisten desde Quálitas, comienza antes de encender el motor.
Una revisión preventiva no requiere ser mecánico ni disponer de mucho tiempo. Quálitas recomienda concentrarse en cinco componentes fundamentales: llantas, frenos, fluidos, luces y batería. Las llantas merecen especial atención, pues son el único punto de contacto entre el vehículo y la vía; revisar su presión, profundidad y desgaste puede mejorar significativamente la adherencia y la capacidad de frenado.
A esto se suman la verificación de los niveles de aceite y refrigerante, el funcionamiento de luces y direccionales, el estado de la batería y la disponibilidad del kit de carretera y la llanta de repuesto. Las fallas mecánicas más recurrentes en viajes —baterías descargadas, llantas en mal estado, sobrecalentamiento del motor y problemas eléctricos— tienen un denominador común: en la mayoría de los casos presentan señales previas que permiten intervenir antes de que se conviertan en emergencia.
Planear el camino, no solo el destino
Conocer el estado de las vías, anticipar condiciones climáticas adversas y programar pausas durante el trayecto son acciones que marcan una diferencia real en la prevención de incidentes. La fatiga al volante continúa siendo una de las amenazas más subestimadas: diversos estudios señalan que está relacionada directa o indirectamente con entre el 20% y el30 % de los accidentes de tránsito.
Por ello, la recomendación es hacer pausas cada dos horas aproximadamente, mantenerse hidratado y evitar iniciar viajes largos después de una jornada de trabajo intensa o con pocas horas de sueño. La prisa, paradójicamente, suele ser el camino más lento.
Más allá del estado del vehículo y la ruta, la conducta del conductor es el factor determinante. Especialistas en gestión de movilidad estiman que la distracción, el exceso de velocidad y la fatiga contribuyen a cerca del 90 % de los accidentes de tránsito.
Entre los comportamientos de mayor riesgo se encuentran el uso del celular mientras se conduce, las maniobras arriesgadas de adelantamiento y la falsa sensación de seguridad que da conocer una vía. Uno de los mitos más peligrosos que persisten entre los conductores colombianos es creer que la experiencia compensa el cansancio, o que los sistemas de seguridad del vehículo corrigen cualquier error humano. La realidad es que la seguridad vial depende de hábitos permanentes, no de la confianza acumulada con los años.
Los documentos que no pueden faltar
Antes de arrancar, es indispensable verificar que se tiene a mano la licencia de conducción vigente, el documento de identidad, la licencia de tránsito, el SOAT vigente y, cuando aplique, la revisión técnico-mecánica al día. Igualmente importante es tener clara la información de la póliza de seguro y los canales de asistencia en carretera. En caso de una emergencia, contar con estos documentos disponibles reduce los tiempos de respuesta de autoridades, organismos de emergencia y aseguradoras, y puede marcar una diferencia crucial en situaciones de alta tensión.
Un accidente ocasionado por una falla prevenible puede tener consecuencias económicas que van mucho más allá de la reparación del vehículo: reparaciones mecánicas, servicios de grúa, atención médica, daños a terceros, transporte alternativo e interrupción de actividades laborales son solo algunos de los rubros a los que una familia puede enfrentarse. Sin embargo, el mayor costo suele ser el humano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que los siniestros viales son una de las principales causas de muerte entre jóvenes de 5 a 29 años en el mundo, con cerca de 1,19 millones de fallecidos al año a nivel global. Identificar oportunamente un problema en frenos, suspensión, llantas o batería no solo evita reparaciones costosas: puede evitar tragedias.
Si ocurre un siniestro, lo primero es proteger la vida de los ocupantes. Quálitas recomienda mantener la calma, verificar si hay personas lesionadas y contactar de inmediato los servicios de emergencia si es necesario. En paralelo, hay que señalizar adecuadamente la zona, ubicar a los ocupantes en un lugar seguro y contactar a la aseguradora para activar la asistencia. Una vez que la situación lo permita, es importante registrar la información y evidencias del incidente. Contar con una póliza que ofrezca acompañamiento especializado facilita la gestión en estos momentos de alta presión.
Desde Quálitas Colombia insisten en que la prevención y la protección aseguradora no son excluyentes sino complementarias: la primera ayuda a evitar el incidente; la segunda brinda respaldo cuando un evento inesperado ocurre. La inversión en una revisión preventiva representa un costo significativamente menor frente a las consecuencias de una avería o un accidente, y aporta algo que no tiene precio: la tranquilidad de saber que el vehículo, la ruta y la protección están listos antes de arrancar.